Los terremotos en la población San Joaquín

sábado, 10 de septiembre de 2011

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Chile es un país altamente sísmico, llegando incluso a cambiar su geografía siendo considerado cómo uno de los territorios más activo del planeta, ya que está ubicado en el cinturón de fuego del pacífico.
La población San Joaquín con más de 50 años de vida, ha experimentado tres terremotos, cada uno de ellos ha impactado a la población de diferentes formas: miedo, terror y daños estructurales significativos que en algunos casos han obligado a pobladores a vender sus departamentos a precios muy bajos, como ocurrió en el año 1985.
A través de los relatos de los propios pobladores y diferentes investigaciones, daremos a conocer cómo ellos han vivido esta amarga experiencia e incluso abandonado el lugar que los vio crecer.

Terremoto 1971 Gobierno de la Unidad Popular

Fue el primer terremoto que vivieron los pobladores de la población San Joaquín. Ocurrió la noche del jueves 8 de julio de 1971 a las 23:04 horas, con una magnitud de 7,75 en la escala de Richter, situándose el epicentro en Illapel, zona norte del país.
El primer mandatario Salvador Allende, a través de radios y canales de televisión, inició su intervención agradeciendo la ayuda internacional llegada en forma inmediata desde Perú y Argentina, además del primer ministro Fidel Castro, el Secretario General de la OEA, el presidente de la República Democrática Alemana, Vietnam del Norte e Italia, designando a tres ministros en campaña que estarían a cargo de dirigir la ayuda inmediata a los sectores más afectados.
Los informes entregados después de dos días señalaron que hasta ese momento había 64 víctimas fatales, 135 heridos graves, 48 de mediana gravedad y 112 personas con lesiones leves.
Las provincias de Valparaíso, Aconcagua y Coquimbo sufrieron entre un 35 % y un 40 % de daños de consideración. Las zonas de Illapel, La Ligua, Salamanca, Petorca, Llayllay y Los Vilos fueron los sectores más afectados, con cerca de un 60 % de destrucción que dejó numerosas viviendas inhabitables.

En la población San Joaquín, aunque los daños estructurales no alcanzaron los niveles de las zonas más cercanas al epicentro, el impacto emocional fue profundo. Muchas familias pasaron la noche en patios, calles y espacios abiertos por temor a nuevas réplicas, organizándose de manera solidaria para compartir abrigo, alimentos y contención.
Los comités de vecinos, las juntas de abastecimiento y las organizaciones sociales jugaron un rol fundamental en la coordinación de la ayuda, reflejando el espíritu comunitario propio de aquellos años. La experiencia del terremoto fortaleció los lazos entre los pobladores, quienes comprendieron la importancia de la organización colectiva frente a la adversidad.

Asimismo, este acontecimiento marcó la memoria de toda una generación que por primera vez enfrentaba una catástrofe natural de gran magnitud. Los niños y jóvenes crecieron escuchando los relatos de aquella noche, mientras los adultos incorporaron nuevas prácticas de prevención, como identificar zonas seguras, mantener reservas básicas y participar en simulacros comunitarios impulsados posteriormente.

Con el paso del tiempo, el recuerdo del terremoto de 1971 quedó inscrito no solo como un episodio de destrucción, sino también como un momento de solidaridad, aprendizaje y resistencia comunitaria que forma parte de la historia viva de la población San Joaquín.


El presidente de la República, al día siguiente del terremoto, arribó al territorio más perjudicado, comprobando in situ la magnitud de la catástrofe y declarándolo como Zona de Emergencia, nombrando como jefe zonal al mismísimo general de ese entonces, Augusto Pinochet Ugarte.


En la Región Metropolitana, los estragos causados por el terremoto la noche del jueves y vividos por los pobladores de San Joaquín fueron, primeramente,  miedo, al ver que sus departamentos se movían como “cajitas de fósforos” de un lado para otro. Los vecinos rápidamente salieron de sus casas y departamentos, refugiándose en sectores más despoblados, siendo las plazas y sitios eriazos puntos de encuentro de los ciudadanos. Esta situación se produjo a raíz del temor por las constantes réplicas de mediana intensidad que persistieron durante toda la noche, obligándolos a pernoctar a la intemperie.

La magnitud del sismo provocó cortes de luz eléctrica y los pocos teléfonos que existían en la población no estaban funcionando. Una de las mayores inquietudes que presentaban los habitantes de San Joaquín eran las copas de agua que abastecían a los moradores, ubicadas en los techos de los edificios, que contenían cientos de litros de este vital elemento; afortunadamente, la estructura no colapsó.

Este fue el primer movimiento telúrico de importancia vivido por los residentes de la población; sin embargo, solo causó daños estructurales en algunos edificios y caídas de panderetas colindantes con otras casas vecinas. Víctimas fatales no se registraron.

El gobierno de Salvador Allende realizó una campaña de reconstrucción a nivel nacional llamada “El Tren de la Solidaridad”, que partió desde Puerto Montt, pasando por todo el sur y centro de Chile hasta llegar al norte, una de las zonas más afectadas. La particularidad de este viaje fue que, en cada estación donde paraba el tren, era cargado con la ayuda fraterna de la gente más sencilla del pueblo. Además, a esto se sumaron los trabajos voluntarios de profesionales y estudiantes de las carreras de medicina, ingeniería y arquitectura.

Cabe resaltar que, para esta exitosa cruzada, se confeccionó un afiche multicolor cuyo eslogan decía: “Chile reconstruye unido”.

 



Posteriormente, en las semanas siguientes al terremoto, un 21 de julio de 1971 hubo en Santiago y en el sur del país otro fenómeno de carácter climático de gran importancia, que se manifestó con torrenciales lluvias para luego pasar a agua nieve y, posteriormente, a una nevada que cubrió de blanco a la población San Joaquín.
Durante esa misma noche, los niños, acompañados de adultos, vieron por primera vez caer nieve; a la mañana siguiente se observó cómo familias completas salían de sus casas a jugar con la nevisca caída durante la noche anterior.


¿Qué pasó en la población San Joaquín el 3 de marzo de 1985?
Muchas familias se encontraban a esa hora en sus casas terminando la merienda de once, por tanto se encontraba todo el núcleo familiar reunido, es así que comenzó un leve ruido que con el paso de los segundos se fue acrecentado más fuerte, las casas comenzaron a moverse en forma ondular, los ventanales de la Escuela 30 se sacudían fuertemente e incluso algunos vidrios reventaron, gente apostada en el umbral de sus puertas de entradas y gritos de pánicos se escuchaban. Esta situación concluyó después de 90 segundos, sin embargo en los edificios la situación no era distinta, muchas personas salieron corriendo a refugiarse en la calles y observaron cómo la edificación se movía de un lado a otro en forma elástica, lo más impactante fue ver las copas de agua habían colapsado, inundando los quintos pisos.
Una vez finalizado el terremoto, los pobladores ingresaron a los departamentos encontrándose con grietas en las murallas, las lozas quebradas, cañerías rotas y levantamiento de pisos, razón por la cuál muchos habitantes durmieron al intemperie por varios días en improvisadas carpas hasta que ellos en forma mancomunada realizaron los arreglos en sus viviendas.
El entorno de la población en ese momento fue de pánico, muchos vecinos salían corriendo en busca de sus familiares, algunos almacenes bajaron sus cortinas y los menos siguieron funcionando, no había locomoción colectiva de ningún tipo, por está razón el régimen militar ordenó la salida de efectivos militares para proteger y resguardar algunas poblaciones y centro de Santiago ante posibles saqueos.
El alcalde de San Miguel, dispuso varios refugios para las familias damnificadas, pero muchos grupos se rehusaron por temor al robo de sus pertenecías.
La ayuda para los afectados demoró en llegar, por tanto fueron los mismos pobladores que se organizaron conformando comités para juntar dinero y hacer arreglos. En cambio la municipalidad costeó e hizo sacar las copas de agua a los meses siguientes, SERVIU sólo reparo algunos edificios.
Un hecho anecdótico ocurrió posteriormente a la catástrofe, él General en Jefe Augusto José Ramón Pinochet Ugarte, visitó la población sin embargo, éste no fue bienvenido y tuvo poca acogida por los pobladores e inclusos algunos más osados lo increparon durante su corta estadía en la población San Joaquín.



Terremoto 2010 Gobierno de Sebastián Piñera Echenique

Este último movimiento telúrico, ha sido el más violento vivido por los habitantes de la cincuentenaria población San Joaquín, es así que en la madrugada del sábado 28 de febrero a las 03:34 minutos se sintió un fuerte desplazamiento sísmico alcanzando una magnitud de 8,8º cuya duración fue de 2 minutos 45 segundos, afectando las regiones de Valparaíso, Metropolitana, O’higgins, Maule, Biobío y la Araucanía.
Aquella madrugada del 28 de febrero, los habitantes de la población despertaron violentamente ante un ruido que provenía aparentemente de la tierra, el sismo alcanzó un grado de violencia que en muchos casos las personas no se podía mantener en pié, haciendo dificultosa la bajada por las escaleras. Fueron muchas las familias que salieron huyendo desde sus departamentos al sentir la gran magnitud del movimiento, desde la calle se podía observar cómo los edificios se movían de un lado a otro, los cables eléctricos chocaban entre sí, produciéndose con el contacto chispas y cortes cayendo a tierra, los pájaros despavoridos salían volando sin dirección y los perros ladraban en forma escandalosa ante una luna llena que iluminaba notablemente la noche.
Aquella madrugada de terror, muchos habitantes se mantuvieron fuera de sus casas por temor a las réplicas que se producían. Una vez que fue amaneciendo, los pobladores se retiraron a sus domicilios encontrándose sin luz eléctrica, agua potable en algunos casos, daños materiales en enceres y estructurales cómo: grietas, desprendimientos de cerámicos, caídas de ventanas, cañerías rotas inundando algunos departamentos y en algunos techo los resumideros colapsaron.
Al día siguiente de la sacudida, la Junta de Vecinos Nº 4 de la población San Joaquín, realizó un catastro por toda la población verificando los daños y visitando lugares de atención al público, para posteriormente convocar a una asamblea general a la cuál llegaron más de 500 vecinos dónde informaron sobre su situación. Ante esto se confeccionaron listados con los antecedentes de los pobladores para posteriormente hacerlo entrega lo antes posible al Municipio de Pedro Aguirre Cerda.
En esa misma reunión, los vecinos en forma categórica denunciaron que se habían enviado profesionales de parte de la Alcaldía, pero estos chequearon las viviendas en forma superficial, no entregando la confianza sobre seguir habitando en ella, en muchos casos fueron los propios pobladores que contrataron a personas capacitadas para una buena evaluación de habitabilidad.
Finalmente la ayuda de parte de SERVIU, se concretizó en abril del 2011 un año después de la tragedia, cuyos arreglos fueron techumbres, parches al interior de los departamentos y casas afectadas.

Durante los meses posteriores, la vida cotidiana de la población se vio profundamente alterada, debiendo muchas familias reorganizar sus espacios, compartir viviendas con parientes o improvisar soluciones provisorias mientras esperaban respuestas institucionales. La solidaridad entre vecinos se transformó en un elemento fundamental, organizándose ollas comunes, redes de apoyo para adultos mayores y turnos de vigilancia nocturna ante la incertidumbre y el temor que aún provocaban las constantes réplicas.

Asimismo, distintas organizaciones sociales y comunitarias colaboraron en la entrega de ayuda material, ropa, alimentos no perecibles y útiles de primera necesidad, demostrando que frente a la adversidad la comunidad mantenía un fuerte sentido de unidad y cooperación. Este proceso también evidenció las carencias estructurales en materia de vivienda y planificación urbana que por años habían afectado a los sectores populares, reabriendo el debate sobre el derecho a una vivienda digna y segura.

Con el paso del tiempo, la memoria del terremoto del 2010 quedó inscrita en la historia colectiva de la población San Joaquín como uno de los acontecimientos más difíciles enfrentados por sus habitantes, pero también como una muestra de resistencia, organización y dignidad comunitaria. La experiencia dejó aprendizajes en materia de prevención, organización vecinal y respuesta ante emergencias, fortaleciendo los lazos sociales que han caracterizado históricamente a este territorio.

“Toda la información y fotografías queda a libre disposición, siempre que se mencione su fuente.”

 

 






Extracto del libro y Radio Teatro Voces con Historia,
la historia de la población San Joaquín.
Realizado por Radio Primero de Mayo 

Fuentes:
Diarios de la época 
Testimonio de Juan López G.
Macarena Vinnett
Fotos: WEB