Chile es un país altamente sísmico, llegando incluso a cambiar su
geografía siendo considerado cómo uno de los territorios más activo del
planeta, ya que está ubicado en el cinturón de fuego del pacífico.
La población San Joaquín con más de 50 años de vida, ha experimentado tres
terremotos, cada uno de ellos ha impactado a la población de diferentes formas:
miedo, terror y daños estructurales significativos que en algunos casos han
obligado a pobladores a vender sus departamentos a precios muy bajos, como
ocurrió en el año 1985.
A través de los relatos de los propios pobladores y diferentes investigaciones,
daremos a conocer cómo ellos han vivido esta amarga experiencia e incluso
abandonado el lugar que los vio crecer.
Terremoto
1971 Gobierno de la Unidad Popular
Fue el primer terremoto que vivieron los pobladores de la
población San Joaquín. Ocurrió la noche del jueves 8 de julio de 1971 a las
23:04 horas, con una magnitud de 7,75 en la escala de Richter, situándose el
epicentro en Illapel, zona norte del país.
El primer mandatario Salvador Allende, a través de radios y canales de
televisión, inició su intervención agradeciendo la ayuda internacional llegada
en forma inmediata desde Perú y Argentina, además del primer ministro Fidel
Castro, el Secretario General de la OEA, el presidente de la República
Democrática Alemana, Vietnam del Norte e Italia, designando a tres ministros en
campaña que estarían a cargo de dirigir la ayuda inmediata a los sectores más
afectados.
Los informes entregados después de dos días señalaron que hasta ese momento
había 64 víctimas fatales, 135 heridos graves, 48 de mediana gravedad y 112
personas con lesiones leves.
Las provincias de Valparaíso, Aconcagua y Coquimbo sufrieron entre un 35 % y un
40 % de daños de consideración. Las zonas de Illapel, La Ligua, Salamanca,
Petorca, Llayllay y Los Vilos fueron los sectores más afectados, con cerca de
un 60 % de destrucción que dejó numerosas viviendas inhabitables.
En la
población San Joaquín, aunque los daños estructurales no alcanzaron los niveles
de las zonas más cercanas al epicentro, el impacto emocional fue profundo.
Muchas familias pasaron la noche en patios, calles y espacios abiertos por
temor a nuevas réplicas, organizándose de manera solidaria para compartir
abrigo, alimentos y contención.
Los comités de vecinos, las juntas de abastecimiento y las organizaciones
sociales jugaron un rol fundamental en la coordinación de la ayuda, reflejando
el espíritu comunitario propio de aquellos años. La experiencia del terremoto
fortaleció los lazos entre los pobladores, quienes comprendieron la importancia
de la organización colectiva frente a la adversidad.
Asimismo,
este acontecimiento marcó la memoria de toda una generación que por primera vez
enfrentaba una catástrofe natural de gran magnitud. Los niños y jóvenes
crecieron escuchando los relatos de aquella noche, mientras los adultos
incorporaron nuevas prácticas de prevención, como identificar zonas seguras,
mantener reservas básicas y participar en simulacros comunitarios impulsados
posteriormente.
Con el paso
del tiempo, el recuerdo del terremoto de 1971 quedó inscrito no solo como un
episodio de destrucción, sino también como un momento de solidaridad,
aprendizaje y resistencia comunitaria que forma parte de la historia viva de la
población San Joaquín.
En la Región Metropolitana, los estragos causados por el terremoto
la noche del jueves y vividos por los pobladores de San Joaquín fueron,
primeramente, miedo, al ver que sus
departamentos se movían como “cajitas de fósforos” de un lado para otro. Los
vecinos rápidamente salieron de sus casas y departamentos, refugiándose en
sectores más despoblados, siendo las plazas y sitios eriazos puntos de
encuentro de los ciudadanos. Esta situación se produjo a raíz del temor por las
constantes réplicas de mediana intensidad que persistieron durante toda la
noche, obligándolos a pernoctar a la intemperie.
La magnitud
del sismo provocó cortes de luz eléctrica y los pocos teléfonos que existían en
la población no estaban funcionando. Una de las mayores inquietudes que
presentaban los habitantes de San Joaquín eran las copas de agua que abastecían
a los moradores, ubicadas en los techos de los edificios, que contenían cientos
de litros de este vital elemento; afortunadamente, la estructura no colapsó.
Este fue el
primer movimiento telúrico de importancia vivido por los residentes de la
población; sin embargo, solo causó daños estructurales en algunos edificios y
caídas de panderetas colindantes con otras casas vecinas. Víctimas fatales no
se registraron.
El gobierno
de Salvador Allende realizó una campaña de reconstrucción a nivel nacional
llamada “El Tren de la Solidaridad”, que partió desde Puerto Montt, pasando por
todo el sur y centro de Chile hasta llegar al norte, una de las zonas más
afectadas. La particularidad de este viaje fue que, en cada estación donde
paraba el tren, era cargado con la ayuda fraterna de la gente más sencilla del
pueblo. Además, a esto se sumaron los trabajos voluntarios de profesionales y
estudiantes de las carreras de medicina, ingeniería y arquitectura.
Cabe resaltar
que, para esta exitosa cruzada, se confeccionó un afiche multicolor cuyo
eslogan decía: “Chile reconstruye unido”.
Posteriormente, en las semanas siguientes al terremoto, un 21 de julio de 1971 hubo en Santiago y en el sur del país otro fenómeno de carácter climático de gran importancia, que se manifestó con torrenciales lluvias para luego pasar a agua nieve y, posteriormente, a una nevada que cubrió de blanco a la población San Joaquín.
Durante esa misma noche, los niños, acompañados de adultos, vieron por primera vez caer nieve; a la mañana siguiente se observó cómo familias completas salían de sus casas a jugar con la nevisca caída durante la noche anterior.
Terremoto 2010 Gobierno de Sebastián Piñera Echenique
Este último movimiento telúrico, ha sido el más violento vivido
por los habitantes de la cincuentenaria población San Joaquín, es así que en la
madrugada del sábado 28 de febrero a las 03:34 minutos se sintió un fuerte
desplazamiento sísmico alcanzando una magnitud de 8,8º cuya duración fue de 2
minutos 45 segundos, afectando las regiones de Valparaíso, Metropolitana,
O’higgins, Maule, Biobío y la Araucanía.
Aquella madrugada del 28 de febrero, los habitantes de la población despertaron
violentamente ante un ruido que provenía aparentemente de la tierra, el sismo
alcanzó un grado de violencia que en muchos casos las personas no se podía
mantener en pié, haciendo dificultosa la bajada por las escaleras. Fueron
muchas las familias que salieron huyendo desde sus departamentos al sentir la
gran magnitud del movimiento, desde la calle se podía observar cómo los
edificios se movían de un lado a otro, los cables eléctricos chocaban entre sí,
produciéndose con el contacto chispas y cortes cayendo a tierra, los pájaros
despavoridos salían volando sin dirección y los perros ladraban en forma
escandalosa ante una luna llena que iluminaba notablemente la noche.
Aquella madrugada de terror, muchos habitantes se mantuvieron fuera de sus
casas por temor a las réplicas que se producían. Una vez que fue amaneciendo,
los pobladores se retiraron a sus domicilios encontrándose sin luz eléctrica,
agua potable en algunos casos, daños materiales en enceres y estructurales
cómo: grietas, desprendimientos de cerámicos, caídas de ventanas, cañerías
rotas inundando algunos departamentos y en algunos techo los resumideros
colapsaron.
Al día siguiente de la sacudida, la Junta de Vecinos Nº 4 de la población San
Joaquín, realizó un catastro por toda la población verificando los daños y
visitando lugares de atención al público, para posteriormente convocar a una
asamblea general a la cuál llegaron más de 500 vecinos dónde informaron sobre
su situación. Ante esto se confeccionaron listados con los antecedentes de los
pobladores para posteriormente hacerlo entrega lo antes posible al Municipio de
Pedro Aguirre Cerda.
En esa misma reunión, los vecinos en forma categórica denunciaron que se habían
enviado profesionales de parte de la Alcaldía, pero estos chequearon las
viviendas en forma superficial, no entregando la confianza sobre seguir
habitando en ella, en muchos casos fueron los propios pobladores que
contrataron a personas capacitadas para una buena evaluación de habitabilidad.
Finalmente la ayuda de parte de SERVIU, se concretizó en abril del 2011 un año
después de la tragedia, cuyos arreglos fueron techumbres, parches al interior
de los departamentos y casas afectadas.
Durante los
meses posteriores, la vida cotidiana de la población se vio profundamente
alterada, debiendo muchas familias reorganizar sus espacios, compartir
viviendas con parientes o improvisar soluciones provisorias mientras esperaban
respuestas institucionales. La solidaridad entre vecinos se transformó en un
elemento fundamental, organizándose ollas comunes, redes de apoyo para adultos
mayores y turnos de vigilancia nocturna ante la incertidumbre y el temor que
aún provocaban las constantes réplicas.
Asimismo,
distintas organizaciones sociales y comunitarias colaboraron en la entrega de
ayuda material, ropa, alimentos no perecibles y útiles de primera necesidad,
demostrando que frente a la adversidad la comunidad mantenía un fuerte sentido
de unidad y cooperación. Este proceso también evidenció las carencias
estructurales en materia de vivienda y planificación urbana que por años habían
afectado a los sectores populares, reabriendo el debate sobre el derecho a una
vivienda digna y segura.
Con el paso del tiempo, la memoria del terremoto del 2010 quedó
inscrita en la historia colectiva de la población San Joaquín como uno de los
acontecimientos más difíciles enfrentados por sus habitantes, pero también como
una muestra de resistencia, organización y dignidad comunitaria. La experiencia
dejó aprendizajes en materia de prevención, organización vecinal y respuesta
ante emergencias, fortaleciendo los lazos sociales que han caracterizado
históricamente a este territorio.
“Toda la información y fotografías queda a libre
disposición, siempre que se mencione su fuente.”
Fuentes:
Diarios de la época
Testimonio de Juan López G.
Fotos: WEB









