En
la cuarta candidatura y en plena campaña presidencial de 1970, el Doctor
Salvador Allende recorrió un sinnúmero de poblaciones a nivel nacional,
propiciando que en Chile, a través de la vía democrática al Socialismo, era
posible y se concretarían profundos cambios sociales, económicos y políticos en
el país.
Si bien es cierto, ésta era la última campaña en la cual se postulaba como
candidato a la presidencia, pero esta vez apoyado por diferentes coaliciones de
izquierda, convirtiéndose así en el presidenciable de la Unidad Popular.
Dentro de
esta nueva campaña electoral, la Sra. María, viuda de Salcedo, nos relata que
en el mes de mayo de 1970 y próximo al Día del Trabajador, el Doctor Allende
cruzó por la población San Joaquín en dirección a la Población La Victoria. El
ingreso a la población del candidato fue junto a su comitiva por la calle
Subercaseaux, en donde algunas mujeres lo reconocieron agitando sus pañuelos,
en cambio otras fueron indiferentes ante la visita ilustre.
Sin embargo,
a medida que avanzaba su recorrido, comenzaron a reunirse vecinos y vecinas que
salían desde sus casas para observar de cerca al candidato, generándose un
ambiente de expectación y esperanza entre quienes veían en su propuesta una
posibilidad real de transformación social. Muchos recordaban sus anteriores
campañas y valoraban su persistencia, su cercanía con el pueblo y su constante
presencia en los territorios más postergados.
El paso de
Allende por estos espacios populares no solo tenía un carácter electoral, sino
también simbólico, ya que reafirmaba el vínculo entre el proyecto político de
la Unidad Popular y las demandas históricas de las poblaciones obreras. Su
discurso, centrado en la justicia social, la dignidad del trabajo y la
participación del pueblo en las decisiones del país, encontraba eco en sectores
que por años habían sido marginados del desarrollo nacional.
De esta
manera, la campaña de 1970 fue adquiriendo un carácter profundamente
participativo, donde las poblaciones se transformaron en escenarios de
organización, diálogo y compromiso colectivo, fortaleciendo la convicción de
que un cambio estructural podía alcanzarse por medios democráticos y con el
protagonismo del propio pueblo.
Otro hecho significativo que cuenta el poblador Ignacio Silva
Cisterna, fue el recorrido que hizo Fidel Castro al interior de la población
San Joaquín. En su visita a Chile, Fidel pide conocer la población La Victoria
a raíz de la lucha que los pobladores habían dado por la recuperación de sus
tierras. El ingreso hacia la mencionada población lo hizo por la calle Simón
González, él relata que pasó caminando junto a una comitiva de políticos y
resguardado por un número no determinado de agentes y guardaespaldas que lo
acompañaron durante todo el trayecto.
Cabe resaltar que el revolucionario cubano aterrizó en un avión
soviético el 10 de noviembre de 1971, cuyo objetivo era visitar la nación en
sólo 10 días, pero estuvo veinticinco días recorriendo todo Chile.
El primer ministro cubano visitó: Chuquicamata, Concepción (las minas de Lota),
Iquique y Puerto Montt. Castro recorrió el país casi en su totalidad; en cada
ciudad habló y se refirió al proceso chileno, a las divergencias ideológicas y
a la unidad de las fuerzas populares, señalando que en cada barrio se
conformaran comités de vigilancia como el modelo cubano, en el cual cada
manzana tenía un jefe, permitiendo de esta manera cuidar el proceso ante la
sedición de algunos contrarrevolucionarios.
Fidel Castro, antes de su partida, recibió un acto simbólico en el Estadio
Nacional, donde la consigna fue: “Cuba, Cuba, Chile te saluda.”
Su prolongada
estadía generó un profundo impacto en la vida política y social del país,
despertando tanto entusiasmo en los sectores populares como críticas en la
oposición, que observaba con preocupación la cercanía entre el gobierno chileno
y la revolución cubana. En distintos encuentros con trabajadores, estudiantes y
organizaciones sociales, Castro insistió en la importancia de la participación
del pueblo en la defensa de sus conquistas, valorando especialmente las
experiencias de organización territorial que se desarrollaban en poblaciones
como La Victoria.
Para muchos pobladores, su presencia significó un reconocimiento
simbólico a las luchas por la vivienda, la dignidad y la justicia social,
quedando en la memoria colectiva como un momento excepcional en que la política
internacional se hizo cercana y visible en las calles de los barrios populares.
Estos recuerdos, transmitidos de generación en generación, forman parte del
patrimonio histórico y emocional de la comunidad, reforzando la identidad de
resistencia y organización que ha caracterizado a estos territorios a lo largo
del tiempo.
Toda
la información y fotografías queda a libre disposición, siempre que se mencione
su fuente.”



