El movimiento hippie nació como un movimiento pacifista antibélico
en la década de los años 60 en Estados Unidos, se manifestaron en contra de la
guerra de Vietnam proclamando la paz, el amor libre, el cuidado del medio
ambiente y el uso de estupefacientes. A ellos no les interesaba cambiar la
sociedad desde las estructuras tradicionales de poder, sino que buscaban un
cambio integral del ser humano, tomando una actitud contestataria a través de
una nueva forma de vida no conservadora, basada en la espiritualidad, la vida
comunitaria y el rechazo al consumismo propio de la sociedad industrial.
Uno de los
mayores hitos fue el festival de Woodstock, tres días de música, amor y paz
realizado los días 15, 16 y 17 de agosto de 1969 en una granja de Bethel, en
Nueva York. Fueron miles de jóvenes provenientes de distintos estados que se
congregaron en este encuentro musical, dejando entrever la capacidad de
autoconvocatoria que tuvieron hombres, mujeres, niños y ancianos que soñaban
con una estructura de sociedad distinta, marcada por la solidaridad, la
libertad de expresión y la convivencia sin violencia.
El movimiento
hippie también se caracterizó por su fuerte vínculo con las expresiones
artísticas y culturales. La música rock y folk se transformó en un medio de
protesta y reflexión social, destacando figuras como Jimi Hendrix, Janis
Joplin, Joan Baez y Bob Dylan, quienes a través de sus composiciones
transmitieron mensajes de paz, justicia y crítica a la guerra. Asimismo, la
estética hippie se reflejó en la vestimenta colorida, el uso de flores como
símbolo de paz, el cabello largo y la incorporación de elementos de culturas
orientales e indígenas, lo que evidenciaba una búsqueda espiritual más allá de
las religiones tradicionales occidentales.
A nivel
social, muchas comunidades hippies intentaron vivir de manera alternativa,
formando comunas donde se compartían los bienes, el trabajo y la crianza,
promoviendo la igualdad de género y nuevas formas de relación afectiva. Estas
experiencias, aunque en algunos casos fueron efímeras, influyeron en
movimientos posteriores vinculados al ecologismo, el feminismo, los derechos
civiles y la defensa de los pueblos originarios.
Con el paso del tiempo, parte del ideario hippie fue absorbido por
la cultura dominante, especialmente en la industria musical, la moda y el
mercado cultural. Sin embargo, su legado permanece en valores como la defensa
de la paz, el respeto por la naturaleza, la crítica al consumismo y la búsqueda
de una vida más libre y consciente, elementos que continúan inspirando a nuevas
generaciones en distintos lugares del mundo.
En la población San Joaquín también se encontraban algunos seguidores de Silo, quienes convivían armoniosamente con algunos hippies que gustaban de la música popular y el canto nuevo. Estos dos grupos minoritarios dentro de la población causaban resquemores, ya que a los primeros los descalificaban como enajenados que solían rayar las murallas con consignas sin sentido, por ejemplo: “Sé tú mismo”. En cambio, a los otros los calificaban como drogadictos, adictos a la marihuana, no siendo un real aporte para la sociedad. Cabe resaltar que dentro de estos jóvenes se encontraba Claudio Salvo, de profesión actor, cuyos familiares vivían en los departamentos de la calle Rebeca Matte. El otro personaje, conocido como Pillín, era un artesano hippie que habitaba en la calle 1 Oriente.
El día martes 12 de octubre de 1971, en la población San Joaquín, se realizó un hecho sin precedentes. Días anteriores, un grupo de jóvenes comenzó a hacer un llamado a través de panfletos que decían: “Onda en la población San Joaquín, 12 de octubre. Trae tus instrumentos y sé tú mismo”. Es así que muchos jóvenes y mujeres fueron llegando durante ese día al “parque de las moscas”, ubicado en los sitios eriazos cercanos a las calles Rebeca Matte con Pedro Subercaseaux, emplazado en la avenida San Joaquín, actualmente Carlos Valdovinos.
Desde muy tempranas horas, los muchachos comenzaron a tocar sus instrumentos y bailar. Ante esta realidad, muchos vecinos mostraron su descontento, reprochando las conductas y el vestir de aproximadamente 150 jóvenes que se reencontraron en ese lugar. Sin embargo, ya entrada la tarde del martes llegó un grupo bastante numeroso de militantes pertenecientes al Partido Comunista, célula Che Guevara de la Brigada Ramona Parra, provistos de cadenas, laques y palos, con los cuales agredieron a los presentes. Cabe resaltar que en ese lugar se encontraban carabineros y policías de Investigaciones de San Miguel, quienes observaron pacientemente en un principio y nada hicieron, para posteriormente agredir a los convocantes y jóvenes, quienes corrían despavoridamente, ensangrentados, entre los edificios y las calles de la población San Joaquín.
Una de las primeras víctimas fue Claudio Salvo, quien fue agredido salvajemente por estas personas, que hicieron uso de manoplas y, a su vez, gritaban consignas partidistas a la Unidad Popular, insistiendo en que eran manipulados y enajenados del proceso que se estaba construyendo.
La señora Delfina González, cuyo domicilio era Rebeca Matte, departamento 31, auxilió y denunció públicamente la agresión de la que había sido objeto su pariente Claudio Salvo Villagrán, de 22 años. Además, acusó que su departamento fue atacado por varias personas, quebrando los vidrios ante la vista y paciencia de los detectives, quienes intentaban apresar al joven agredido.
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realizado por Radio Primero de Mayo












