Los hippie en la población San Joaquín

viernes, 22 de julio de 2011

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El movimiento hippie nació como un movimiento pacifista antibélico en la década de los años 60 en Estados Unidos, se manifestaron en contra de la guerra de Vietnam proclamando la paz, el amor libre, el cuidado del medio ambiente y el uso de estupefacientes. A ellos no les interesaba cambiar la sociedad desde las estructuras tradicionales de poder, sino que buscaban un cambio integral del ser humano, tomando una actitud contestataria a través de una nueva forma de vida no conservadora, basada en la espiritualidad, la vida comunitaria y el rechazo al consumismo propio de la sociedad industrial.

Uno de los mayores hitos fue el festival de Woodstock, tres días de música, amor y paz realizado los días 15, 16 y 17 de agosto de 1969 en una granja de Bethel, en Nueva York. Fueron miles de jóvenes provenientes de distintos estados que se congregaron en este encuentro musical, dejando entrever la capacidad de autoconvocatoria que tuvieron hombres, mujeres, niños y ancianos que soñaban con una estructura de sociedad distinta, marcada por la solidaridad, la libertad de expresión y la convivencia sin violencia.

El movimiento hippie también se caracterizó por su fuerte vínculo con las expresiones artísticas y culturales. La música rock y folk se transformó en un medio de protesta y reflexión social, destacando figuras como Jimi Hendrix, Janis Joplin, Joan Baez y Bob Dylan, quienes a través de sus composiciones transmitieron mensajes de paz, justicia y crítica a la guerra. Asimismo, la estética hippie se reflejó en la vestimenta colorida, el uso de flores como símbolo de paz, el cabello largo y la incorporación de elementos de culturas orientales e indígenas, lo que evidenciaba una búsqueda espiritual más allá de las religiones tradicionales occidentales.

A nivel social, muchas comunidades hippies intentaron vivir de manera alternativa, formando comunas donde se compartían los bienes, el trabajo y la crianza, promoviendo la igualdad de género y nuevas formas de relación afectiva. Estas experiencias, aunque en algunos casos fueron efímeras, influyeron en movimientos posteriores vinculados al ecologismo, el feminismo, los derechos civiles y la defensa de los pueblos originarios.

Con el paso del tiempo, parte del ideario hippie fue absorbido por la cultura dominante, especialmente en la industria musical, la moda y el mercado cultural. Sin embargo, su legado permanece en valores como la defensa de la paz, el respeto por la naturaleza, la crítica al consumismo y la búsqueda de una vida más libre y consciente, elementos que continúan inspirando a nuevas generaciones en distintos lugares del mundo.

 






En cambio en Chile, en la década de los años setenta y ante los grandes cambios que se estaban originando en el país, había jóvenes altamente ideologizados; sin embargo, también existían otros que pensaban de forma distinta y proclamaban la paz por sobre la violencia. Su llamado era a vivir en comunidad, compartiendo un pensamiento humanista y espiritual influenciado por SILO, movimiento liderado por el pensador argentino Mario Rodríguez Cobo, quien convocó a centenares de seguidores a un lugar llamado Punta de Vacas, junto al Aconcagua, en plena cordillera de los Andes. Allí se difundieron ideas vinculadas a la no violencia activa, la búsqueda de sentido y la transformación personal como camino para la transformación social, elementos que marcaron a una parte de la juventud latinoamericana de la época.

En 1970, entre los días viernes 10, sábado 11 y domingo 12 de octubre, se llevó a cabo el famoso festival chileno de Los Dominicos, conocido como Piedra Roja, imitando en parte lo que había sido Woodstock en Estados Unidos. Este evento fue convocado por un grupo de estudiantes del barrio alto y seguidores de las corrientes contraculturales de la época, realizándose en terrenos baldíos bastante alejados del centro de Santiago, de propiedad de un alto ejecutivo vinculado al Hipódromo de Chile. El empalme eléctrico, en tanto, fue facilitado por la madre de uno de los organizadores, reflejando el carácter improvisado y autogestionado del encuentro.

En esa reunión de rock y música participaron grupos como Los Blops, Eduardo Gatti, Agua Turbia y Los Jaivas, quienes interpretaron sólo algunas melodías debido a la gran cantidad de músicos que llegaron y a los problemas de organización frente a una convocatoria masiva. La precariedad de la infraestructura, la falta de coordinación y la espontaneidad propia del momento hicieron que el festival adquiriera un carácter casi mítico dentro de la historia de la contracultura chilena, siendo recordado como una experiencia inédita de encuentro juvenil en torno a la música, la libertad y nuevas formas de expresión cultural.

Miles de jóvenes se dieron cita en esta reunión musical sin distinción social, generando una fuerte reacción en sectores conservadores de la sociedad, que criticaron duramente la participación juvenil, acusando desórdenes, consumo excesivo de alcohol y drogas, e incluso situaciones de abuso que fueron ampliamente difundidas por la prensa de la época. Ante este escenario, la policía intervino y desalojó el lugar, contribuyendo a que el evento quedara envuelto en polémica.

Pese a las críticas, Piedra Roja marcó un hito en la cultura juvenil chilena, evidenciando la emergencia de nuevas sensibilidades artísticas, políticas y espirituales que dialogaban con los movimientos internacionales de la década. Asimismo, anticipó las tensiones sociales y generacionales que atravesarían al país en los años siguientes, en un contexto de creciente polarización política que culminaría con el quiebre institucional de 1973. De este modo, el festival no sólo fue un encuentro musical, sino también un símbolo de una época de búsqueda, utopía y transformación cultural dentro de la sociedad chilena.

En la población San Joaquín también se encontraban algunos seguidores de Silo, quienes convivían armoniosamente con algunos hippies que gustaban de la música popular y el canto nuevo. Estos dos grupos minoritarios dentro de la población causaban resquemores, ya que a los primeros los descalificaban como enajenados que solían rayar las murallas con consignas sin sentido, por ejemplo: “Sé tú mismo”. En cambio, a los otros los calificaban como drogadictos, adictos a la marihuana, no siendo un real aporte para la sociedad. Cabe resaltar que dentro de estos jóvenes se encontraba Claudio Salvo, de profesión actor, cuyos familiares vivían en los departamentos de la calle Rebeca Matte. El otro personaje, conocido como Pillín, era un artesano hippie que habitaba en la calle 1 Oriente.

El día martes 12 de octubre de 1971, en la población San Joaquín, se realizó un hecho sin precedentes. Días anteriores, un grupo de jóvenes comenzó a hacer un llamado a través de panfletos que decían: “Onda en la población San Joaquín, 12 de octubre. Trae tus instrumentos y sé tú mismo”. Es así que muchos jóvenes y mujeres fueron llegando durante ese día al “parque de las moscas”, ubicado en los sitios eriazos cercanos a las calles Rebeca Matte con Pedro Subercaseaux, emplazado en la avenida San Joaquín, actualmente Carlos Valdovinos.

Desde muy tempranas horas, los muchachos comenzaron a tocar sus instrumentos y bailar. Ante esta realidad, muchos vecinos mostraron su descontento, reprochando las conductas y el vestir de aproximadamente 150 jóvenes que se reencontraron en ese lugar. Sin embargo, ya entrada la tarde del martes llegó un grupo bastante numeroso de militantes pertenecientes al Partido Comunista, célula Che Guevara de la Brigada Ramona Parra, provistos de cadenas, laques y palos, con los cuales agredieron a los presentes. Cabe resaltar que en ese lugar se encontraban carabineros y policías de Investigaciones de San Miguel, quienes observaron pacientemente en un principio y nada hicieron, para posteriormente agredir a los convocantes y jóvenes, quienes corrían despavoridamente, ensangrentados, entre los edificios y las calles de la población San Joaquín.

Una de las primeras víctimas fue Claudio Salvo, quien fue agredido salvajemente por estas personas, que hicieron uso de manoplas y, a su vez, gritaban consignas partidistas a la Unidad Popular, insistiendo en que eran manipulados y enajenados del proceso que se estaba construyendo.

La señora Delfina González, cuyo domicilio era Rebeca Matte, departamento 31, auxilió y denunció públicamente la agresión de la que había sido objeto su pariente Claudio Salvo Villagrán, de 22 años. Además, acusó que su departamento fue atacado por varias personas, quebrando los vidrios ante la vista y paciencia de los detectives, quienes intentaban apresar al joven agredido.




Este lamentable hecho, fue  denunciado públicamente al diario el Mercurio y mencionado con el siguiente titular: “ Graves Incidentes Entre Jóvenes”.

“Toda la información y fotografías queda a libre disposición, siempre que se mencione su fuente.”



Extracto del libro y Radio Teatro Voces con Historia, la historia de la población San Joaquín
realizado por Radio Primero de Mayo


Fuentes:
Julia Fredes
Diario el Mercurio (archivo personal)
Imágenes de la WEB.
Macarena Vinnett