En la década de los años 70 hubo grandes cambios sociales y
políticos en Chile, viviéndose momentos de gran tensión política. Se
desarrollaban las elecciones de 1970 cuyos candidatos eran Jorge Alessandri
Rodríguez, fiel representante de la derecha quien se postuló como candidato
independiente. Por la Democracia Cristiana estaba Rodomiro Tomic, en cambio los
sectores de izquierda los representaban el Partido Socialista, Comunista,
Partido Radical, Izquierda Cristiana y el Movimiento de Acción Popular (MAPU),
conformando de esta manera el bloque de la Unidad Popular representado por
Salvador Allende Gossens.
En este
proyecto político, Tomic postulaba a una vía comunitaria colectivizada, pero no
estatista; en cambio Alessandri enfocaba su plan en el resguardo de la
propiedad privada. El candidato de la coalición de izquierda, Salvador Allende,
en su programa proponía una transición pacífica al socialismo que contemplaba
la nacionalización del cobre y de las empresas más importantes del país, además
de profundizar la reforma agraria y aplicar una serie de cuarenta medidas en
las cuales estaba la creación del Poder Popular.
Tras el
triunfo electoral de la Unidad Popular en septiembre de 1970, el nuevo gobierno
inició un proceso de transformaciones económicas y sociales que marcaron
profundamente la vida cotidiana de la población. Se impulsaron políticas de
redistribución del ingreso, aumento de salarios, control de precios de
productos básicos y ampliación del acceso a la salud, la educación y la
alimentación infantil mediante programas como el medio litro de leche. Estas
medidas generaron un amplio respaldo en sectores populares, pero también una
fuerte oposición política, económica y mediática por parte de sectores
conservadores y empresariales, lo que intensificó la polarización social.
En la
población San Joaquín el ambiente estaba dividido, ya que en esos años existía
una mayor presencia de demócratas cristianos, pero también estaban organizados
los partidos de izquierda: Socialista, MAPU y Comunista. Uno de los dirigentes
más destacados pertenecientes al Partido Comunista fue el señor Víctor Díaz
López, quien llegó a la población en sus comienzos y tuvo una gran
participación en la construcción de la Escuela Básica Mixta Nº 30, además de
impulsar la organización vecinal y comunitaria.
La campaña de
la Unidad Popular se llevó a cabo a través de grandes lienzos ubicados en los
techos de las casas y frontis de los departamentos de la población. Asimismo,
la Brigada Ramona Parra se encargó de pintar murales y consignas con el emblema
de la Unidad Popular, siendo la propaganda política un factor fundamental en el
triunfo del doctor Salvador Allende, quien se había postulado a la presidencia
en cuatro ocasiones y en la última logró alcanzar el gobierno.
Con el paso
de los años, la creciente conflictividad política, las dificultades económicas
y las presiones internas y externas derivaron en una crisis institucional que
culminó con el golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973. Este hecho
significó el fin del gobierno de la Unidad Popular y el inicio de un periodo de
dictadura militar que transformó profundamente la organización social, política
y económica del país, afectando también la vida cotidiana de las poblaciones
populares como San Joaquín, donde muchas organizaciones sociales fueron
perseguidas o desarticuladas y sus dirigentes sufrieron detenciones, exilios o
diversas formas de represión.
A pesar de este contexto adverso, en la memoria colectiva de la
comunidad permanecieron las experiencias de organización, solidaridad y
participación vividas durante los años previos, las cuales se convirtieron en
un referente para las generaciones posteriores en la defensa de los derechos
sociales y la reconstrucción del tejido comunitario.
El diario El Mercurio,
financiado por la CIA, realizó una millonaria campaña del terror en contra del
candidato de la Unidad Popular, difundiendo frases como: “el verbo expropiar
significa privar… primero expropiarán los resultados de su trabajo, después tus
pensamientos… y más tarde tus hijos… Mujer chilena, el destino está en tus
manos”.
En estampas religiosas de la Virgen del Carmen habían escrito una leyenda que
decía: “Santa Virgen del Carmen, reina y protectora de Chile; ¡sálvanos de los
ateos comunistas!”.
Esta campaña
comunicacional se enmarcó en el contexto de la Guerra Fría, período en el cual
Estados Unidos impulsó diversas estrategias políticas, económicas y
propagandísticas en América Latina para impedir el avance de proyectos
socialistas. En Chile, estas acciones incluyeron financiamiento a medios de
comunicación, partidos políticos opositores y organizaciones sociales, buscando
influir en la opinión pública mediante el miedo, la desinformación y la defensa
de valores asociados al orden tradicional, la propiedad privada y la religión.
El día viernes 4 de septiembre de 1970 los pobladores de San
Joaquín se dispusieron a sufragar a tempranas horas en distintos puntos de la
comuna de San Miguel, siendo uno de ellos la Escuela Consolidada del sector
población Dávila, Escuela 30 y en Gran Avenida, el Liceo Andrés Bello Nº 106. Los
resultados se entregaron pasada la medianoche, dando la mayoría, aunque no
absoluta, al socialista Salvador Allende.
Una vez
entregados los últimos cómputos, vecinos, simpatizantes, militantes, mujeres y
jóvenes salieron a festejar el triunfo en las calles de la población San
Joaquín. El señor de apellido Faúndez, que vivía en Simón González y era
trabajador de MADENSA la mayor industria de cocinas, refrigeradores y
lavadoras en Chile, manejaba un camión en el cual trasladó hacia la Alameda a
habitantes de nuestra población. Durante el recorrido por Gran Avenida se
encontraron con caravanas de personas, e incluso camiones recolectores de
basura sirvieron de transporte para el traslado de quienes se dirigían a
manifestarse a la principal arteria de Santiago. Aquella noche estuvo marcada
por cantos, banderas, abrazos y una profunda emoción colectiva que expresaba la
esperanza de amplios sectores populares en la construcción de un país más justo
y solidario.
Cabe resaltar
que los resultados oficiales de la votación fueron 1.750.000 votos (36,3%) para
Allende, 1.360.000 (34,9%) para Alessandri y 824.000 (27,8%) para Tomic. Según
la Constitución, al no obtenerse una mayoría absoluta la mitad más uno de los
votos correspondía al Congreso Pleno elegir entre las dos primeras mayorías al
representante de la Nación. Es así que el compañero presidente asumió
oficialmente la presidencia de Chile el 24 de octubre de 1970, con la
aprobación del Congreso Pleno por dos tercios de los parlamentarios, sumando
153 votos contra 35 de Alessandri y 7 en blanco.
En los días posteriores, en barrios como la población San Joaquín, se organizaron reuniones vecinales, actos culturales y jornadas de discusión política donde se analizaban los desafíos del nuevo gobierno popular. Las organizaciones sociales, juntas de vecinos, centros de madres y sindicatos comenzaron a proyectar mejoras en vivienda, salud, educación y abastecimiento, confiando en que la participación activa del pueblo sería fundamental para impulsar las transformaciones prometidas. Este clima de movilización y compromiso social marcó profundamente la memoria colectiva de la población, dejando un recuerdo imborrable de unidad, esperanza y protagonismo popular en la historia de Chile.
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Domingo Sarmiento Camus
Diarios de la época
Revista Zig-Zag












