La publicidad y el Rock and Roll en la población San Joaquín

viernes, 10 de junio de 2011

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La publicidad giraba de acuerdo a las necesidades de la sociedad de aquella época. Es así que las bebidas como la Coca-Cola y la Pepsi-Cola competían con millonarias campañas publicitarias, ubicando grandes gigantografías en carreteras y ciudades. Además, la propaganda se conjugaba con jingles radiales que utilizaban melodías contagiosas y fácilmente recordables, buscando instalar en la memoria colectiva el consumo cotidiano de estas bebidas, asociándolas a momentos de alegría, juventud y encuentro social.

En los años 1965, en la población San Joaquín, se dio un encuentro de rock and roll auspiciado por Coca-Cola, dirigido principalmente a los jóvenes adolescentes de aquella época. La actividad consistía en un concurso de baile en parejas, acompañado de éxitos musicales como El Rock del Mundial, Bill Haley y sus Cometas, Los Jocker’s, Los Mac’s, entre otros conjuntos que comenzaban a marcar presencia en la escena musical juvenil. Este tipo de eventos no solo promovía el consumo de bebidas gaseosas, sino que también introducía nuevas expresiones culturales y estilos de vida asociados a la modernidad, la moda y la música internacional.

El evento volvió a repetirse en la población debido a la gran convocatoria que tuvo y a los atractivos premios que se ofrecían: cajas de bebidas, distintos artículos llamativos y muy novedosos para aquellos años, todos con el logotipo característico de la bebida Coca-Cola. De esta manera, la publicidad trascendía el simple anuncio comercial y se transformaba en una experiencia comunitaria, generando espacios de recreación y sociabilidad juvenil que quedaban grabados en la memoria de quienes participaron. Asimismo, estas iniciativas evidenciaban cómo las grandes marcas comenzaban a penetrar en los barrios populares, utilizando la música, el baile y la entretención como estrategias para posicionarse culturalmente dentro de la vida cotidiana de la población.


En la década de los años 60, la publicidad era a través de revistas y periódicos que se insertaban en las columnas de forma vertical, mostrando en la ilustración gráfica el producto con sus características y valor. Generalmente, lo que ofrecía la publicidad de esa época eran artículos electrodomésticos, ropas, alimentos y productos de higiene personal como: shampoo en polvo Sinalka, el desodorante Dolly Pen, productos de belleza Helena Rubinstein, entre otros. Cabe resaltar que a través de la publicidad se mostraban innumerables mercaderías importadas.

A su vez, estos avisos publicitarios no solo cumplían una función comercial, sino también cultural, ya que reflejaban los cambios en los hábitos de consumo de la sociedad chilena, el surgimiento de una incipiente vida urbana moderna y la aspiración de las familias por acceder a bienes considerados símbolos de progreso y bienestar. Las imágenes solían representar hogares ordenados, mujeres dedicadas al cuidado personal y del hogar, y familias que comenzaban a incorporar la tecnología doméstica como parte de su vida cotidiana.

Con el avance de la década, la radio también comenzó a consolidarse como un medio importante de difusión publicitaria, utilizando jingles pegajosos y mensajes breves que buscaban posicionar marcas en la memoria colectiva. De esta manera, la publicidad se transformó en un elemento cotidiano, presente tanto en la prensa escrita como en los nuevos medios de comunicación, contribuyendo a la expansión del comercio, la circulación de productos extranjeros y la construcción de imaginarios asociados al desarrollo, la modernidad y el consumo.




Otro tipo de publicidad contenían los matutinos, siendo estos más masivos y de mayor tamaño, lo que permitía a las grandes casas comerciales posicionar sus productos y ofertas en un público amplio y diverso. A través de avisos ilustrados, promociones de temporada y anuncios de facilidades de pago, los diarios se transformaron en un soporte fundamental para el desarrollo del comercio urbano y el consumo en las principales ciudades del país.

Por ejemplo, una de las grandes tiendas de la década de los años 1960 era Almacenes París, fundada en el año 1900 por el empresario José María Couso, cuyo nombre en sus comienzos fue Mueblería París. Con el paso del tiempo, este establecimiento fue ampliando su rubro, incorporando vestuario, artículos para el hogar y diversos bienes de consumo, convirtiéndose en una multitienda de referencia dentro del comercio chileno. Cabe resaltar que esta multitienda, en los años 1970, fue la primera en instalar el crédito a través de una tarjeta propia, sistema que posteriormente se expandió y que actualmente funciona de manera masiva en Chile, marcando un hito en la modernización de las formas de compra y en el acceso al consumo para amplios sectores de la población.

Este tipo de estrategias publicitarias y comerciales refleja los cambios sociales y económicos del período, en el que la expansión del comercio, la urbanización y el surgimiento de nuevas prácticas de consumo comenzaron a transformar la vida cotidiana de las familias chilenas.

 

 

“Toda la información y fotografías  queda a libre disposición, siempre que se mencione su fuente.”

 

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Fotos: diarios originales de la epoca
Testimonio Carlos Bustamante
Macarena Vinnett

Extracto del libro y Radio teatro Voces con Historia de la Población San Joaquín
realizado por Radio Primero de Mayo