La publicidad giraba de acuerdo a las necesidades de la sociedad
de aquella época. Es así que las bebidas como la Coca-Cola y la Pepsi-Cola
competían con millonarias campañas publicitarias, ubicando grandes
gigantografías en carreteras y ciudades. Además, la propaganda se conjugaba con
jingles radiales que utilizaban melodías contagiosas y fácilmente recordables,
buscando instalar en la memoria colectiva el consumo cotidiano de estas
bebidas, asociándolas a momentos de alegría, juventud y encuentro social.
En los años
1965, en la población San Joaquín, se dio un encuentro de rock and roll
auspiciado por Coca-Cola, dirigido principalmente a los jóvenes adolescentes de
aquella época. La actividad consistía en un concurso de baile en parejas,
acompañado de éxitos musicales como El Rock del
Mundial, Bill Haley y sus Cometas, Los Jocker’s, Los Mac’s, entre
otros conjuntos que comenzaban a marcar presencia en la escena musical juvenil.
Este tipo de eventos no solo promovía el consumo de bebidas gaseosas, sino que
también introducía nuevas expresiones culturales y estilos de vida asociados a
la modernidad, la moda y la música internacional.
El evento volvió a repetirse en la población debido a la gran
convocatoria que tuvo y a los atractivos premios que se ofrecían: cajas de
bebidas, distintos artículos llamativos y muy novedosos para aquellos años,
todos con el logotipo característico de la bebida Coca-Cola. De esta manera, la
publicidad trascendía el simple anuncio comercial y se transformaba en una
experiencia comunitaria, generando espacios de recreación y sociabilidad
juvenil que quedaban grabados en la memoria de quienes participaron. Asimismo,
estas iniciativas evidenciaban cómo las grandes marcas comenzaban a penetrar en
los barrios populares, utilizando la música, el baile y la entretención como
estrategias para posicionarse culturalmente dentro de la vida cotidiana de la
población.





Otro tipo de publicidad contenían los matutinos, siendo estos más
masivos y de mayor tamaño, lo que permitía a las grandes casas comerciales
posicionar sus productos y ofertas en un público amplio y diverso. A través de
avisos ilustrados, promociones de temporada y anuncios de facilidades de pago,
los diarios se transformaron en un soporte fundamental para el desarrollo del
comercio urbano y el consumo en las principales ciudades del país.
Por ejemplo,
una de las grandes tiendas de la década de los años 1960 era Almacenes París, fundada en el año 1900 por el
empresario José María Couso, cuyo nombre en sus comienzos fue Mueblería París. Con el paso del tiempo, este
establecimiento fue ampliando su rubro, incorporando vestuario, artículos para
el hogar y diversos bienes de consumo, convirtiéndose en una multitienda de
referencia dentro del comercio chileno. Cabe resaltar que esta multitienda, en
los años 1970, fue la primera en instalar el crédito a través de una tarjeta
propia, sistema que posteriormente se expandió y que actualmente funciona de
manera masiva en Chile, marcando un hito en la modernización de las formas de compra
y en el acceso al consumo para amplios sectores de la población.
Este tipo de estrategias publicitarias y comerciales refleja los
cambios sociales y económicos del período, en el que la expansión del comercio,
la urbanización y el surgimiento de nuevas prácticas de consumo comenzaron a
transformar la vida cotidiana de las familias chilenas.
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disposición, siempre que se mencione su fuente.”






