Existen muchos mitos sobre la muralla que dividía la población San
Joaquín con la población La Victoria. Son varias las interrogantes que existen
sobre esta separación limítrofe: ¿dónde quedaba?, ¿cuándo fue construida? y
¿por qué de esta separación? Son múltiples las dudas que se originan en torno a
esta historia que vamos a tratar de clarificar cada una de ellas.
¿Dónde estaba
ubicada?
Ésta se encontraba entre la Av. La Feria, Marinero Caro y Primero de Mayo,
posteriormente rebautizada como Dos de Abril en homenaje a las 18 víctimas
asesinadas el 2 de abril de 1957 en una movilización contra la carestía de la
vida y las constantes alzas en Chile, siendo una de las primeras víctimas
Alicia Ramírez, estudiante de enfermería de la Universidad de Chile. Este
sector, además de marcar un límite físico, fue por muchos años un espacio de
tránsito cotidiano, intercambio vecinal y también de tensiones propias de dos
comunidades que crecían en condiciones sociales distintas, pero con un mismo
origen popular.
¿Cuándo fue
construida?
Su construcción se dio a comienzos del año 1959 en dos etapas: primero con
empalizadas de madera y posteriormente con bloques de concreto conocidos
popularmente como “buldock”. Otros testimonios señalan que existió un murallón
de adobe que marcaba la entrada principal de la ex chacra La Feria. Estas
distintas versiones reflejan la memoria viva de los vecinos, transmitida de
generación en generación, donde los recuerdos personales muchas veces
complementan la historia documentada.
¿Por qué se
construye la muralla?
En la madrugada del 30 de octubre de 1957 se produce la toma de terrenos de la
población La Victoria, una de las más numerosas de América Latina. Sus
habitantes vivían en condiciones precarias y la autoconstrucción era la forma
de levantar sus viviendas: primero carpas, luego madera y finalmente adobe,
material económico en aquellos años.
Dos años después de la toma de la ex chacra La Feria, comienza la edificación
de los primeros edificios y casas de la población San Joaquín por la CORVI,
cuyos materiales quedaban a la intemperie y solían desaparecer. Ante ello, la
constructora levantó un primer cerco de madera para resguardar ripio, arena y
sacos de cemento, pero éste también desapareció, por lo que la empresa decidió
construir una muralla más sólida con bloques de concreto tipo buldock.
Con el paso
del tiempo, los nuevos habitantes de San Joaquín incorporaron estas murallas a
sus terrenos, mientras que en otros sectores fueron derribadas por los
pobladores de la comunidad contigua. La memoria popular recuerda incluso que el
suboficial de Carabineros Carlos Yáñez, domiciliado en Dos de Abril con Ernesto
Molina, defendió a balazos su muralla, quedando ésta como uno de los últimos
vestigios de la mítica pandereta divisoria.
Más allá de
su materialidad, la muralla representó por años una frontera simbólica entre
dos realidades urbanas nacidas del mismo proceso histórico de expansión de
Santiago: por un lado, la organización y lucha por la vivienda propia en La
Victoria; por otro, la planificación estatal de conjuntos habitacionales en San
Joaquín. Sin embargo, la vida cotidiana, el comercio barrial, la escuela, las
ferias y los vínculos familiares fueron diluyendo lentamente esa separación.
Con el
transcurso de las décadas, la muralla fue desapareciendo casi por completo,
uniendo de manera definitiva a ambas poblaciones de trabajadores de la actual
comuna de Pedro Aguirre Cerda. Hoy su recuerdo permanece en la memoria de los
vecinos mayores, en relatos orales y en algunos pocos restos materiales que dan
testimonio de una época marcada por la organización popular, la necesidad de
vivienda y la construcción colectiva del barrio.
“Toda la información y fotografías queda a libre disposición, siempre que se mencione su fuente.”
Fuente:
Julio César Ramírez
Foto: web Guido Jorquera
Fotos: Leopoldo Sarmiento
Fotos: registro personal 2010
Macarena Vinnett
Extracto del libro y Radio Teatro Voces con Historia de la Población San Joaquín