Los Títulos de Dominio en la Población San Joaquín

lunes, 21 de febrero de 2011

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El conservador de Bienes Raíces de San Miguel 
comenzó su  funcionamiento el 16 de septiembre de  1955



Formato de escritura 1970


En la década de 1950 y hasta los años 1960, la forma de adquirir una vivienda se realizaba principalmente mediante la compra de sitios a largo plazo, a través de loteos de terrenos vendidos a particulares o, en muchos casos, recurriendo a la toma de terrenos pertenecientes al Estado, de propiedad privada o sin un dueño conocido. Esta realidad reflejaba el profundo déficit habitacional que vivía el país y la urgencia de miles de familias trabajadoras por acceder a un espacio propio donde establecerse.

No obstante, también existía la posibilidad de acceder a viviendas económicas construidas por el Estado para sectores con cierta capacidad de ahorro, como ocurrió con la población San Joaquín, que surgió al alero de las nuevas políticas habitacionales impulsadas por la CORVI durante el período desarrollista.

En la década de 1950 se realizó un estudio que arrojó que numerosos pobladores no poseían títulos de dominio sobre los terrenos que habitaban. A esta situación se le denominó “loteos brujos”, práctica que dio origen a grandes estafas, provocando que muchas familias perdieran los ahorros reunidos durante años de trabajo.

La ausencia de título de dominio también implicaba la falta de facultades legales para acogerse a los beneficios contemplados por la legislación de viviendas económicas del Estado, tales como la instalación de alumbrado público, pavimentación de calles, construcción de veredas, ubicación de grifos y otras obras básicas de urbanización indispensables para la vida comunitaria.

Sin embargo, en la población San Joaquín los títulos de dominio fueron finalmente entregados a los pobladores el domingo 13 de octubre de 1968, en un acto público que contó con la presencia del alcalde Tito Palestro, parlamentarios, representantes de la CORHABIT, dirigentes sociales entre ellos Adrián Vega, Jorge Recabarren, Francisco Quezada, Miguel Valenzuela, Berta Rimberg, Guillermo Muñoz y Rolando Trujill además de numerosos vecinos y vecinas.

Cabe destacar la gestión del entonces exministro de Vivienda, Juan Hamilton, quien permitió que los títulos de dominio fueran otorgados de manera gratuita. Por su parte, la Junta Central de Vecinos acordó en asamblea un aporte simbólico de Eº 10 escudos para cubrir gastos administrativos. Para cerrar la jornada, los Centros de Madres organizaron un cokctel destinado a las autoridades y pobladores presentes, reflejando el carácter comunitario de la celebración.

A raíz de la obtención de los títulos de dominio, el 18 de julio de 1966 se emitió el Oficio N.º 13.961 mediante el cual la CORVI comunicó la venta de los sitios eriazos colindantes con las viviendas de la calle 1 Oriente y la línea férrea. En esa misma fecha comenzó la ampliación de los terrenos del cuarto sector, iniciándose gestiones con el director de Obras de la Municipalidad de San Miguel, Carlos Villanueva, quien entregó las solicitudes para acogerse a los beneficios de la Ley N.º 16.742 sobre ampliaciones de viviendas.

Los planos de estas ampliaciones fueron realizados solidariamente por los vecinos René y Luis Soto, pertenecientes al cuarto sector, quienes ofrecieron su trabajo por la suma simbólica de Eº 20 escudos, ejemplo del espíritu de colaboración existente en la comunidad.

Entre los beneficios obtenidos posteriormente destacaron la instalación de luminarias públicas y la pavimentación de calles y veredas. Sin embargo, en los primeros meses los pobladores debieron enfrentar la falta de electricidad domiciliaria. Aunque los postes estaban instalados, no existía conexión directa a las viviendas, por lo que muchas familias debían obtener energía desde tableros comunitarios o “colgarse” del tendido eléctrico proveniente de las calles La Feria y Tartini.

Situación similar ocurría con el agua potable: las conexiones estaban incorporadas, pero la red aún no se encontraba habilitada. Muchos vecinos recurrieron entonces a los edificios cercanos, donde se habían instalado copas de agua que permitían el abastecimiento comunitario. Estas estructuras permanecieron en funcionamiento hasta el terremoto de 1985, cuando el movimiento sísmico provocó su caída definitiva.

En julio de 1966 comenzaron las gestiones de la Junta Central de Vecinos para dotar a la población de alumbrado a gas de mercurio. En enero de 1968 se entregaron los primeros depósitos a la Municipalidad de San Miguel: el comité de la calle Bucalemu reunió Eº 1.135 escudos y el comité Pro-Adelanto Miguel Campo aportó Eº 1.000 escudos.
El jefe de presupuesto comunal, Renato San Martín, ingresó estos fondos a la tesorería municipal y entregó el presupuesto final para la adquisición de doce focos de iluminación. El proceso fue lento, pues Chilectra exigía la cancelación total del sistema antes de su instalación. Ante la demora, los vecinos decidieron suspender los pagos hasta concretar el empalme del alumbrado, logrando finalmente que la iluminación se instalara progresivamente por sectores.

La población San Joaquín inició su construcción el 26 de enero de 1959, quedando a cargo del arquitecto Diego Donoso el 10 de febrero del mismo año. En el primer sector se levantaron 84 viviendas bajo las nuevas políticas habitacionales de la CORVI, destinadas a familias con capacidad de ahorro y pago de dividendos a 30 años.
No obstante, parte de las viviendas pertenecieron al Servicio de Seguro Social y otras fueron asignadas a la Dirección de Bienestar de Carabineros de Chile, especialmente en la calle Juan Ortiz (del Nº 3801 al 3891). Asimismo, algunos tramos de 1 Oriente y 2 Oriente fueron entregados en comodato al Ejército de Chile, siendo posteriormente adquiridos por familias vinculadas a las Fuerzas Armadas.

Actualmente, las únicas edificaciones que permanecen bajo la Dirección de Bienestar de Carabineros corresponden a los departamentos ubicados en la calle Belén, frente a la Tenencia Carlos Valdovinos.

Otras propiedades obtenidas en comodato fueron la sede de la Junta de Vecinos en 4 Poniente, la ex casa de las Monjitas  Misioneras de María de la compañia de la Caridad de San Vicente de Paul en Subercaseaux Nº 3581-3591 (vendida a un particular)  la ex casa de la Sociedad de Damas Pío XII en 1 Oriente Nº 2250 y la casa de las Hermanitas de la Caridad en 1 Oriente Nº 3635, todas instituciones que cumplieron un importante rol social y asistencial en los primeros años de la población.

Respecto del origen del nombre “San Joaquín”, existen diversas teorías. Una señala que corresponde a un homenaje al parlamentario conservador Joaquín Echeñique Gandarillas; otra lo vincula a Joaquín Echenique Letelier, propietario de importantes terrenos del sector a comienzos del siglo XX; y una tercera lo asocia a la antigua Avenida San Joaquín, posteriormente denominada Avenida Carlos Valdovinos en honor al exalcalde de San Miguel durante los años 1950 y 1956.

En conjunto, la historia de la población San Joaquín refleja el esfuerzo organizado de sus habitantes por acceder a vivienda digna, servicios básicos y reconocimiento legal, constituyendo un ejemplo del proceso de urbanización popular que marcó gran parte del desarrollo social chileno en la segunda mitad del siglo XX.

 “Toda la información y fotografías  queda a libre disposición, siempre que se mencione su fuente.”



Extracto del libro y  Radio Teatro Voces con Historia de la Población San Joaquín 
realizado por Radio Primero de Mayo


Fuente:
Documentación JJVV
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Archivos Conservador Bienes Raíces
Miguel Plaza
Macarena Vinnett