La Iglesia Católica en la Población San Joaquín

lunes, 21 de febrero de 2011

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Párroco Toño Yansa
Comedor Infantil Parroquia San Mateo década de los años 1970
  





La población comenzó a urbanizarse lentamente. Es así que en el año 1963 irrumpe el primer sacerdote que ofició las primeras misas en la población, siendo conocido como el padre Egidio Catalán, quien no escatimó esfuerzos y llegó incluso a realizar, un día domingo, la Eucaristía sobre la tarima de un camión abandonado. Esta realidad se mantuvo por bastante tiempo; posteriormente se levantó una especie de carpa en la calle Subercaseaux, cerca de donde actualmente se encuentra la parroquia San Mateo, espacio que permitió congregar a los primeros fieles y fortalecer la vida comunitaria en el naciente barrio.

En el año 1965, el mismo sacerdote, junto con la ayuda de los feligreses de la comunidad, trabajó arduamente para levantar una capilla de madera que, además de su función religiosa, sirvió como lugar de encuentro para las nacientes organizaciones sociales de la población. Allí comenzaron a desarrollarse reuniones vecinales, catequesis, actividades solidarias y espacios de formación comunitaria que marcaron profundamente la identidad social del sector.

En 1968 llega el párroco Gustavo Quiroz, quien realiza un importante aporte al vincular activamente la parroquia con la Junta de Vecinos, participando en sus reuniones y gestionando diversas iniciativas en beneficio de los pobladores, especialmente en materias de organización social, apoyo a familias vulnerables y mejoramiento de las condiciones de vida del entorno.

Durante la década de los años 70 arribaron a la población los sacerdotes José Orellana y el padre Santos García, quienes se identificaban con la corriente de los cristianos por el socialismo y manifestaban abiertamente los principios de la Teología de la Liberación. Bajo su impulso se levantaron dos organizaciones fundamentales: la ayuda fraternal para personas cesantes y un comedor infantil destinado a niñas y niños del sector. Estas iniciativas contaron con la colaboración directa de dirigentes y vecinos como Héctor Morales, Gina Salazar y “Chino” Montoya. Asimismo, la parroquia abrió sus puertas a expresiones culturales populares, acogiendo presentaciones de grupos como Uyuni y Mestizo Andino, fortaleciendo la identidad cultural y comunitaria de la población.

A contar del año 1975, estos sacerdotes, profundamente cercanos a la vida cotidiana de la comunidad, impulsaron la llamada campaña del ladrillo, cuyo objetivo era reunir materiales y recursos para construir una parroquia de material sólido que respondiera a las crecientes necesidades espirituales y sociales del territorio. La participación de los vecinos fue clave, organizándose colectas, trabajos voluntarios y actividades solidarias que evidenciaron el fuerte sentido de unidad existente en la población.

Cabe resaltar el importante rol que tuvo la Iglesia durante la dictadura militar. En este período se conformaron comités de base de derechos humanos que acogieron a jóvenes y pobladores frente a las sistemáticas violaciones a sus derechos fundamentales. Desde la parroquia se brindó acompañamiento espiritual, apoyo solidario y espacios de protección comunitaria. Estos mismos jóvenes organizaron diversas campañas de financiamiento —como peñas folclóricas y actividades culturales— con el propósito de reunir fondos para concluir la edificación de dependencias parroquiales y sostener el trabajo social desarrollado en aquellos años difíciles.

La presencia de las Misioneras Hermanas de la Compañía de la Caridad de San Vicente de Paul en la población San Joaquín

En octubre de 1953 llegan a Chile las hermanas Sor María y Sor Isabel la Vega, procedentes de México, donde habían vivido junto a los sectores más desposeídos desarrollando un carisma profundamente social. Sor María orientó su labor principalmente al área de la salud, mientras que Sor Isabel se dedicó al ámbito educativo.

Al llegar a Chile se instalaron cerca de las riberas del Zanjón de la Aguada, desempeñándose en la Escuela Pío XII como profesoras de religión, matemáticas y castellano. Con el paso de los años, Sor María fue nombrada directora del establecimiento, consolidando un proyecto educativo centrado en la dignidad, la solidaridad y el acompañamiento a las familias más vulnerables.

Movidas por su incansable vocación de servicio, las hermanas decidieron fundar un hogar destinado a niñas abandonadas o cuyos grupos familiares no contaban con las condiciones económicas para su crianza. Gracias a múltiples gestiones realizadas por Sor María del Carmen ante la Corporación de la Vivienda (CORVI), se obtuvo la entrega de dos casas en la población San Joaquín, ubicadas en Subercaseaux N.º 3581 y N.º 3591. De esta manera, el 31 de agosto de 1965 nace el primer hogar de la Fundación Regazo en la población San Joaquín, espacio que se transformó en un referente de acogida, protección y formación integral para numerosas niñas del sector.

Con el transcurso de los años, la labor de la congregación se amplió hacia el acompañamiento de familias, la promoción de talleres formativos, el apoyo escolar y la asistencia social, fortaleciendo el tejido comunitario de la población. Su presencia dejó una huella profunda en la memoria colectiva, siendo recordadas por generaciones de vecinos como un ejemplo de compromiso, ternura y servicio hacia los más necesitados.


 “Toda la información y fotografías  queda a libre disposición, siempre que se mencione su fuente.”







Extracto del libro y Radio Teatro Voces con Historia de la Población San Joaquín
Realizado por Radio Primero de Mayo




Fuente: Chino Montoya
Fotos: Chino Montoya - Margarita Becerra
Fotos: Imágenes de la WEB
Macarena Vinnett