Los primeros teléfonos que llegaron a Chile se
instalaron en Valparaíso en 1879, él comerciante norteamericano Joseph Dottin,
obtuvo la licencia en EEUU para colocar una incipiente central telefónica en el
sector de avenida Cochrane, a raíz de su gran auge comercial por ser zona
portuaria. Ese mismo año él presidente Anibal Pinto, solicita la concesión a
Thomas Edison para la explotación e implementación del teléfono en Chile. Este
adelanto tecnológico comenzó lentamente a transformar las formas de comunicación
en el país, permitiendo acortar distancias y facilitar las actividades
comerciales, administrativas y familiares, aunque su acceso continuó siendo
limitado durante varias décadas.
En la década de los años 1960, tener un
teléfono era casi un privilegio por el alto costo y además a esto se sumaba que
los sectores poblacionales estaban retirados del centro de la ciudad, por tanto
no habían tendidos de cables telefónicos en la periferia. Las familias debían
trasladarse largas distancias para poder comunicarse, recurriendo muchas veces
a negocios establecidos, oficinas públicas o casas particulares que contaban
con el servicio. Esta situación evidenciaba las desigualdades existentes entre
los sectores céntricos y las poblaciones en expansión.
En la población San Joaquín en el año 1966, ya
se había gestionado por líneas telefónicas, es así que él Sr. Andreotti fue una
de las primeras personas en contar con dicho aparato, cuyo objetivo debía ser
de uso público para toda la comunidad. Este gesto solidario permitió que
vecinos pudieran comunicarse ante emergencias, avisos familiares o trámites
urgentes, transformando el teléfono en un punto de encuentro y cooperación
barrial.
En la década de los años 70 fueron entregadas
por la CTC varias líneas telefónicas, es así que en mayo de 1973 estos aparatos
fueron ubicados en distintos puntos de la población. Uno se ubicó en el centro
comunitario que tenía doble finalidad: prestar el servicio a los pobladores y
que el 50% del cobro fuera entregado al cuidador, ya que éste no percibía
sueldo alguno por mantener y cuidar la sede social. Otro aparato fue entregado
a la garita de la libre Nº 20; muchos vecinos reclamaron en contra de la mala
administración del teléfono, ya que no siempre era cedido para llamadas
locales. También se le hizo entrega de una línea a la Escuela 82 (construida en madera y ubicada en 1 oriente) debido a la
imperiosa necesidad, en caso de emergencia. Otro organismo beneficiado fue la
tenencia de carabineros, siendo este último financiado por la Junta de Vecinos.
Además, se instalaron otros teléfonos en casas de particulares cuya finalidad
era mantenerlo en el antejardín y prestarlo para su uso público; uno de ellos
se localizó en la calle Central con 8 Sur, siendo su encargado él Sr. Juan
Merino, quien lo devuelve en 1974 producto de que al momento de pagar la cuenta
no se reunía el dinero por las llamadas de larga distancia que se solían hacer
en forma inescrupulosa.
Otro artefacto fue instalado en una de las
casas ubicadas en Tartinni con Belén; este fue retirado por su inutilización,
ya que los encargados aludieron que eran muchas las molestias que ocasionaba a
los vecinos prestar este servicio, debido al constante tránsito de personas y a
los horarios extendidos en que se solicitaban llamadas. En cambio, otros
pobladores nunca se rigieron por lo convenido y sólo le dieron uso en forma
particular, situación que generó tensiones dentro de la comunidad respecto al carácter
público de estas líneas. Cabe resaltar que hasta el año 1973 habían sido
repartidas 13 líneas telefónicas de uso público al interior de la población San
Joaquín, constituyendo un avance significativo en materia de comunicación para
el sector.
Con el paso de los años, conseguir una línea
telefónica fue más fácil, pero seguía teniendo un costo económico bastante
alto; sin embargo, la diferencia era que las líneas telefónicas en aquellos
años eran propiedad del portador, por tanto el dueño de la línea podía vender
en forma particular su teléfono. Esta condición transformó al teléfono en un
bien de valor, muchas veces traspasado entre familias como parte de su
patrimonio. Posteriormente, con la modernización de las telecomunicaciones y la
expansión de la red urbana, el acceso comenzó a masificarse gradualmente,
preparando el camino para los cambios tecnológicos que vendrían en las décadas
siguientes, como la telefonía digital y más tarde la telefonía móvil, que
modificarían profundamente la vida cotidiana de los habitantes.
“Toda la información y fotografías queda a libre disposición, siempre que se mencione su fuente.”
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