Los Telefónos en la Población San Joaquín

lunes, 21 de febrero de 2011

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Los primeros teléfonos que llegaron a Chile se instalaron en Valparaíso en 1879, él comerciante norteamericano Joseph Dottin, obtuvo la licencia en EEUU para colocar una incipiente central telefónica en el sector de avenida Cochrane, a raíz de su gran auge comercial por ser zona portuaria. Ese mismo año él presidente Anibal Pinto, solicita la concesión a Thomas Edison para la explotación e implementación del teléfono en Chile. Este adelanto tecnológico comenzó lentamente a transformar las formas de comunicación en el país, permitiendo acortar distancias y facilitar las actividades comerciales, administrativas y familiares, aunque su acceso continuó siendo limitado durante varias décadas.

En la década de los años 1960, tener un teléfono era casi un privilegio por el alto costo y además a esto se sumaba que los sectores poblacionales estaban retirados del centro de la ciudad, por tanto no habían tendidos de cables telefónicos en la periferia. Las familias debían trasladarse largas distancias para poder comunicarse, recurriendo muchas veces a negocios establecidos, oficinas públicas o casas particulares que contaban con el servicio. Esta situación evidenciaba las desigualdades existentes entre los sectores céntricos y las poblaciones en expansión.

En la población San Joaquín en el año 1966, ya se había gestionado por líneas telefónicas, es así que él Sr. Andreotti fue una de las primeras personas en contar con dicho aparato, cuyo objetivo debía ser de uso público para toda la comunidad. Este gesto solidario permitió que vecinos pudieran comunicarse ante emergencias, avisos familiares o trámites urgentes, transformando el teléfono en un punto de encuentro y cooperación barrial.

En la década de los años 70 fueron entregadas por la CTC varias líneas telefónicas, es así que en mayo de 1973 estos aparatos fueron ubicados en distintos puntos de la población. Uno se ubicó en el centro comunitario que tenía doble finalidad: prestar el servicio a los pobladores y que el 50% del cobro fuera entregado al cuidador, ya que éste no percibía sueldo alguno por mantener y cuidar la sede social. Otro aparato fue entregado a la garita de la libre Nº 20; muchos vecinos reclamaron en contra de la mala administración del teléfono, ya que no siempre era cedido para llamadas locales. También se le hizo entrega de una línea a la Escuela 82 (construida en madera y ubicada en 1 oriente) debido a la imperiosa necesidad, en caso de emergencia. Otro organismo beneficiado fue la tenencia de carabineros, siendo este último financiado por la Junta de Vecinos. Además, se instalaron otros teléfonos en casas de particulares cuya finalidad era mantenerlo en el antejardín y prestarlo para su uso público; uno de ellos se localizó en la calle Central con 8 Sur, siendo su encargado él Sr. Juan Merino, quien lo devuelve en 1974 producto de que al momento de pagar la cuenta no se reunía el dinero por las llamadas de larga distancia que se solían hacer en forma inescrupulosa.

Otro artefacto fue instalado en una de las casas ubicadas en Tartinni con Belén; este fue retirado por su inutilización, ya que los encargados aludieron que eran muchas las molestias que ocasionaba a los vecinos prestar este servicio, debido al constante tránsito de personas y a los horarios extendidos en que se solicitaban llamadas. En cambio, otros pobladores nunca se rigieron por lo convenido y sólo le dieron uso en forma particular, situación que generó tensiones dentro de la comunidad respecto al carácter público de estas líneas. Cabe resaltar que hasta el año 1973 habían sido repartidas 13 líneas telefónicas de uso público al interior de la población San Joaquín, constituyendo un avance significativo en materia de comunicación para el sector.

Con el paso de los años, conseguir una línea telefónica fue más fácil, pero seguía teniendo un costo económico bastante alto; sin embargo, la diferencia era que las líneas telefónicas en aquellos años eran propiedad del portador, por tanto el dueño de la línea podía vender en forma particular su teléfono. Esta condición transformó al teléfono en un bien de valor, muchas veces traspasado entre familias como parte de su patrimonio. Posteriormente, con la modernización de las telecomunicaciones y la expansión de la red urbana, el acceso comenzó a masificarse gradualmente, preparando el camino para los cambios tecnológicos que vendrían en las décadas siguientes, como la telefonía digital y más tarde la telefonía móvil, que modificarían profundamente la vida cotidiana de los habitantes.

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Extracto del libro y Radio Teatro Voces con Historia de la Población San Joaquín 
Realizado por Radio Primero de  Mayo

Fuente: Archivos JJVV 
Investigación DIBAM
Documentación
Foto WEB
Macarena Vinnett