El primer periódico en Chile comenzó a circular un jueves 13 de
febrero de 1812, siendo Fray Camilo Henríquez quien publica un diario llamado La Aurora de Chile. El valor de la suscripción para
los residentes de Santiago era de 6 pesos el semestre (ocho reales equivalían a
un peso). Esta publicación no solo informaba sobre los acontecimientos
políticos y sociales de la época, sino que también cumplió un rol fundamental
en la difusión de las ideas independentistas y en la formación de una
conciencia republicana en la naciente nación.
Posteriormente,
a contar de 1908 nacerán otros pasquines y revistas como El
Peneca, dirigido al mundo infantil y creado por la editorial
Zig-Zag, transformándose con el tiempo en una de las publicaciones más queridas
por niñas y niños de Chile, al fomentar la lectura, la imaginación y los
valores culturales.
En la década
de 1960 encontramos revistas como Estadio,
de orden deportivo, que ya había sido publicada en los años 40; la revista de
confección Rosita, que enseñaba a la mujer a confeccionar su
propia vestimenta; Don Fausto, que a
través del cómic presentaba distintas historietas; y un clásico entre los
adolescentes, la revista El Pingüino,
de corte humorístico y con presencia de espectáculos y figuras femeninas
populares de la época.
En el año
1960 comienza también la edición de una revista juvenil llamada Ritmo, en la cual se publicaban cancioneros, artículos
de cantantes famosos a nivel nacional e internacional, además de noticias sobre
cine y actores, consolidándose como parte de la llamada prensa rosa y del
despertar cultural juvenil de aquellos años.
En la
población San Joaquín aparecería el primer periódico poblacional un 30 de
agosto de 1968, llamado Diario
Informativo Villa San Joaquín. Su primera edición fue de 2.000
ejemplares de distribución gratuita y cuyos responsables fueron don Adrián Vega
y Francisco Soto. Esta publicación permitió fortalecer la organización vecinal,
informar sobre problemáticas comunes y difundir actividades sociales,
deportivas y culturales de la comunidad.
En julio de
1972 nace un nuevo boletín llamado La Voz de San
Joaquín, informando a la comunidad sobre los adelantos en la
población y los acuerdos tomados en asambleas de la Central de Juntas de
Vecinos, reflejando el fuerte espíritu participativo y solidario que
caracterizaba a las organizaciones territoriales de la época.
El primer
kiosco de diarios de la población se instaló en 1961, ubicado en la calle
Antonio Esmith con Mehuín. Su dueño era el señor Moya, quien contrató para la
distribución matutina al señor Miguel Avendaño Plaza Valdés. Con el transcurso
de los años, la distribución de los periódicos en la población San Joaquín fue
traspasada a su hijo, don Miguel Ángel Plaza Valenzuela, nuestro querido
“Miguelito”, recordado por generaciones de vecinos y vecinas.
El 7 de abril
de 1973 se instala otro kiosco en la calle Belén y posteriormente en Valenzuela
Llanos con Carlos Valdovinos, convirtiéndose estos espacios en verdaderos
puntos de encuentro comunitario donde, además de adquirir diarios y revistas,
se compartían conversaciones, noticias y opiniones sobre la realidad nacional y
local.
Cabe resaltar
que en las décadas de 1960 y 1970 nace un nuevo oficio en la población: el
cambio de revistas. Uno de los puntos funcionaba en la calle Central Nº 3318 y
Simón González Nº 3670, atendido por la señora Brígida. Esta práctica consistía
en entregar una revista usada por otra en similares condiciones, a un valor más
bajo que comprar una nueva. Revistas como Mampato,
Condorito, Dr. Mortis,
Barrabases y Paula
circulaban constantemente entre niños, jóvenes y adultos, generando redes de
lectura popular y acceso a la cultura escrita en tiempos donde los recursos
eran escasos.
Con el paso
de los años, estos medios impresos y espacios de encuentro fueron dejando una
profunda huella en la memoria colectiva de la población San Joaquín. No solo
informaron, sino que también educaron, entretuvieron y fortalecieron la
identidad comunitaria, demostrando que la comunicación popular ha sido siempre
una herramienta fundamental de organización, cultura y resistencia social.
“Toda la información queda a libre disposición, siempre que se mencione su fuente.”







