La salud en la población San Joaquín

domingo, 7 de noviembre de 2010

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Dr. Edgardo Enríquez Frodden padre de Miguel Enríquez

En la década de los años 1960, Chile aún mantenía serios problemas en relación al sistema público de salud. Las mayores enfermedades en aquellos años fueron la desnutrición, las enfermedades infecciosas materno-infantiles y las influenzas en niños menores de un año. Paralelamente, comienza la aparición de nuevos métodos anticonceptivos para la mujer, cuyo objetivo principal era controlar la natalidad y disminuir los riesgos asociados a embarazos sucesivos en contextos de pobreza y falta de acceso a la salud.

En la población San Joaquín, la atención en salud por muchos años fue muy precaria. Los pobladores debían asistir al consultorio La Feria, que presentaba una gran demanda, ya que atendía simultáneamente a los sectores de La Victoria, San Joaquín y Villa Sur, generando largas esperas y dificultades para acceder oportunamente a medicamentos y controles médicos.

En este escenario de carencias, la solidaridad vecinal cumplió un rol fundamental. Vecinas y vecinos como la Sra. Julia Belmar, enfermera de profesión que vivía en la calle Central, colocaba inyecciones y realizaba curaciones de manera desinteresada al igual que la Sra. Rosa Flores. Del mismo modo, el Sr. Domingo Sarmiento, químico farmacéutico domiciliado en la calle 1 Oriente, donaba remedios para las familias de escasos recursos, constituyéndose ambos en referentes de apoyo comunitario y cuidado colectivo de la salud.

En el año 1967, los dirigentes enviaron una misiva al médico jefe del Programa de Atención Primaria del Área Sur, Dr. Mario Tapia Caballero, en la cual manifestaban la urgente necesidad de contar con un policlínico al interior de la población, considerando el crecimiento sostenido de familias y las múltiples necesidades sanitarias existentes. En respuesta, el Dr. Tapia se comprometió a comunicar esta situación al Director del Hospital Barros Luco Trudeau, Dr. Rafael Donoso Montalva, sugiriendo además tomar contacto con las asistentes sociales de la Caja de Defensa Nacional, Sra. Luz Jiménez y Srta. Amanda Úbeda, para agilizar las gestiones ante esta urgente demanda.

Cabe resaltar que, en un inicio, a la población llegaban médicos derivados del Hospital Barros Luco Trudeau para entregar atención primaria. Esta se realizaba en una casa de madera construida por los propios pobladores, perteneciente a la agrupación de Centros de Madres de la época, ubicada detrás de lo que hoy es la Parroquia San Mateo. Posteriormente, una vez construida la sede social comunitaria, los médicos se trasladaron a ese nuevo espacio, comenzando a atender dos veces por semana a pacientes de la población San Joaquín, lo que significó un importante avance en el acceso a la salud básica.

Con fecha 3 de noviembre de 1973, llegó a la Junta de Vecinos la resolución Nº 05537, mediante la cual se hacía entrega en dominio y a título gratuito de un terreno de 1.200 metros cuadrados, ubicado a los pies de la Tenencia de Carabineros, destinado a la construcción de un policlínico que incorporara un centro materno-infantil u otro servicio asistencial. Sin embargo, debido a las transformaciones políticas y sociales vividas en el país tras el golpe de Estado de ese mismo año, este proyecto no logró concretarse, postergando por décadas el anhelo de un centro de salud propio para la comunidad.

Con el transcurrir de los años y gracias a la persistencia organizativa de dirigentas y dirigentes sociales, finalmente el 3 de diciembre de 1999 fue inaugurado el Centro de Salud Familiar Dr. Edgardo Enríquez Frodden (padre de Miguel Enríquez, reconocido dirigente revolucionario chileno), siendo su principal gestora la Sra. Cecilia Cuevas, junto a un equipo de representantes comunitarios de distintos sectores poblacionales, muy cercano a la población San Joaquín.

Cabe destacar que el primer director del consultorio fue Francisco Ulloa, de nacionalidad cubana, quien introdujo una particular forma de atención basada en el modelo de salud familiar y comunitaria, fortaleciendo la prevención, el acompañamiento permanente a las familias y el trabajo territorial con organizaciones sociales. Este enfoque permitió avanzar hacia una atención más humana, cercana y participativa, en sintonía con la historia de organización y lucha de la población San Joaquín.

Desde entonces, el Centro de Salud Familiar Edgardo Enriquez ubicado en Clotario Blest 2650 se ha transformado en un espacio fundamental para la vida cotidiana de la comunidad, no solo en la atención médica, sino también en la promoción de la salud, campañas de vacunación, controles preventivos, programas para la niñez, la mujer y las personas mayores, además de instancias educativas que fortalecen el cuidado colectivo. De esta manera, la salud en San Joaquín ha sido el resultado de años de esfuerzo comunitario, solidaridad vecinal y organización social, reafirmando que los derechos se conquistan con participación y memoria.

 “Toda la información y fotografías  queda a libre disposición, siempre que se mencione su fuente.”


Extracto del libro y Radio Teatro Voces con Historia de la población San Joaquín
realizado por la Radio Primero de Mayo

Fuentes:
Documentación oficial JJVV
Testimonio: Cecilia Cuevas
Fotografía: Personales 
Macarena Vinnett