“En la década de los años 1960, Chile aún mantenía serios problemas
en relación al sistema público de salud. Las mayores enfermedades en aquellos
años fueron la desnutrición, las enfermedades infecciosas materno-infantiles y
las influenzas en niños menores de un año. Paralelamente, comienza la aparición
de nuevos métodos anticonceptivos para la mujer, cuyo objetivo principal era
controlar la natalidad y disminuir los riesgos asociados a embarazos sucesivos
en contextos de pobreza y falta de acceso a la salud.
En la
población San Joaquín, la atención en salud por muchos años fue muy precaria.
Los pobladores debían asistir al consultorio La Feria, que presentaba una gran
demanda, ya que atendía simultáneamente a los sectores de La Victoria, San
Joaquín y Villa Sur, generando largas esperas y dificultades para acceder
oportunamente a medicamentos y controles médicos.
En este
escenario de carencias, la solidaridad vecinal cumplió un rol fundamental.
Vecinas y vecinos como la Sra. Julia Belmar, enfermera de profesión que vivía
en la calle Central, colocaba inyecciones y realizaba curaciones de manera
desinteresada al igual que la Sra. Rosa Flores. Del mismo modo, el Sr. Domingo
Sarmiento, químico farmacéutico domiciliado en la calle 1 Oriente, donaba
remedios para las familias de escasos recursos, constituyéndose ambos en
referentes de apoyo comunitario y cuidado colectivo de la salud.
En el año
1967, los dirigentes enviaron una misiva al médico jefe del Programa de
Atención Primaria del Área Sur, Dr. Mario Tapia Caballero, en la cual
manifestaban la urgente necesidad de contar con un policlínico al interior de
la población, considerando el crecimiento sostenido de familias y las múltiples
necesidades sanitarias existentes. En respuesta, el Dr. Tapia se comprometió a
comunicar esta situación al Director del Hospital Barros Luco Trudeau, Dr.
Rafael Donoso Montalva, sugiriendo además tomar contacto con las asistentes
sociales de la Caja de Defensa Nacional, Sra. Luz Jiménez y Srta. Amanda Úbeda,
para agilizar las gestiones ante esta urgente demanda.
Cabe resaltar
que, en un inicio, a la población llegaban médicos derivados del Hospital
Barros Luco Trudeau para entregar atención primaria. Esta se realizaba en una
casa de madera construida por los propios pobladores, perteneciente a la
agrupación de Centros de Madres de la época, ubicada detrás de lo que hoy es la
Parroquia San Mateo. Posteriormente, una vez construida la sede social
comunitaria, los médicos se trasladaron a ese nuevo espacio, comenzando a
atender dos veces por semana a pacientes de la población San Joaquín, lo que
significó un importante avance en el acceso a la salud básica.
Con fecha 3
de noviembre de 1973, llegó a la Junta de Vecinos la resolución Nº 05537,
mediante la cual se hacía entrega en dominio y a título gratuito de un terreno
de 1.200 metros cuadrados, ubicado a los pies de la Tenencia de Carabineros,
destinado a la construcción de un policlínico que incorporara un centro
materno-infantil u otro servicio asistencial. Sin embargo, debido a las
transformaciones políticas y sociales vividas en el país tras el golpe de
Estado de ese mismo año, este proyecto no logró concretarse, postergando por
décadas el anhelo de un centro de salud propio para la comunidad.
Con el
transcurrir de los años y gracias a la persistencia organizativa de dirigentas
y dirigentes sociales, finalmente el 3 de diciembre de 1999 fue inaugurado el
Centro de Salud Familiar Dr. Edgardo Enríquez Frodden (padre de Miguel
Enríquez, reconocido dirigente revolucionario chileno), siendo su principal
gestora la Sra. Cecilia Cuevas, junto a un equipo de representantes
comunitarios de distintos sectores poblacionales, muy cercano a la población
San Joaquín.
Cabe destacar
que el primer director del consultorio fue Francisco Ulloa, de nacionalidad
cubana, quien introdujo una particular forma de atención basada en el modelo de
salud familiar y comunitaria, fortaleciendo la prevención, el acompañamiento
permanente a las familias y el trabajo territorial con organizaciones sociales.
Este enfoque permitió avanzar hacia una atención más humana, cercana y
participativa, en sintonía con la historia de organización y lucha de la
población San Joaquín.
Desde
entonces, el Centro de Salud Familiar Edgardo Enriquez ubicado en Clotario Blest
2650 se ha transformado en un espacio fundamental para la vida cotidiana de la
comunidad, no solo en la atención médica, sino también en la promoción de la
salud, campañas de vacunación, controles preventivos, programas para la niñez,
la mujer y las personas mayores, además de instancias educativas que fortalecen
el cuidado colectivo. De esta manera, la salud en San Joaquín ha sido el
resultado de años de esfuerzo comunitario, solidaridad vecinal y organización
social, reafirmando que los derechos se conquistan con participación y memoria.
“Toda la información y fotografías queda a libre disposición, siempre que se mencione su fuente.”
