En el año 1962 se lleva a cabo un hito histórico en el deporte
nacional: Chile es sede del Mundial de Fútbol gracias a la célebre frase de
Carlos Dittborn, “porque no tenemos nada, queremos hacerlo todo”. Con esa
convicción se obtuvo una alta votación internacional y se definió a Chile como
anfitrión del campeonato deportivo más importante del planeta.
Después de 12
años, América del Sur volvería a ser cuna de la séptima Copa Mundial de Fútbol,
llevándose a cabo entre los días 30 de mayo y 17 de junio de 1962. Los habitantes
de la población San Joaquín contaron con el privilegio de ver pasar por la
calle Carlos Valdovinos a las selecciones extranjeras, ya que a un kilómetro de
la mencionada población se encontraba el Aeropuerto de Cerrillos. Para muchos
niños y jóvenes de la época, aquel paso de buses con banderas de distintos
países quedó grabado como uno de los recuerdos más emocionantes de su infancia,
fortaleciendo el vínculo entre la vida barrial y el deporte.
El deporte amateur en la población San Joaquín, no era ajeno a esta realidad. Comenzaron a
nacer los primeros clubes deportivos como Dinamita, Hermanos Yori, Población
San Joaquín, Halcones de Oro, Simón González, Estrella Olímpica, Amigos de
Siempre, Renacimiento, Santa Carmen, Juventud Católica, Alianza Perú, Antorcha,
Elodio Rojas y Villa San Joaquín. Estos clubes no solo cumplían un rol
deportivo, sino también social y comunitario, convirtiéndose en espacios de
encuentro, organización vecinal y formación de nuevas generaciones.
Uno de los
clásicos deportivos de la población era el encuentro entre Chacarita y
Antorcha. Familias completas se preparaban para este gran acontecimiento en
improvisadas canchas de tierra a un costado de la ex Escuela 30. En fechas
importantes también se desarrollaban torneos hexagonales, como el realizado el
1º de octubre de 1968 en el contexto de la Fiesta de la Primavera, organizado
por el club deportivo Dinamita. En la final se enfrentaron los clubes Elodio
Rojas y Antorchas Juveniles, resultando campeón el primero y vicecampeón el
segundo, cuyo trofeo fue donado por la Municipalidad de San Miguel.
Cabe resaltar
que, en el marco del Mundial de Fútbol, en la población se efectuaron
campeonatos por cuadras, así como encuentros en Fiestas Patrias y otras fechas
significativas para los pobladores. El fútbol se transformó en un lenguaje
común que reunía a vecinos, fortalecía la identidad local y generaba
tradiciones que perduran hasta hoy.
Cada año, los
campeonatos se iniciaban con un desfile en el cual participaban todos los
clubes vistiendo correctamente sus indumentarias, presentándose con su bandera
y estandarte. La ceremonia era acompañada por la Escuela Pío XII con su banda
de músicos, generando un ambiente festivo que convocaba a toda la comunidad.
En la década
del 40 había nacido el club deportivo Unión Chacaritas, el 25 de diciembre de
1940, constituido por trabajadores de Ferrocarriles del Estado y de la Fábrica
Nacional de Sacos de Chile, quienes llegaron junto a sus familias a vivir a la
población. Posteriormente surgieron otros clubes: El Católico (18 de mayo de
1962), Renacimiento (7 de julio de 1962), Defensor Arauco (12 de diciembre de
1963), Real San Joaquín (12 de agosto de 1963), Antorcha (15 de agosto de 1966)
y Santa Carmen (9 de diciembre de 1974), reflejando el crecimiento y la
organización deportiva del territorio.
Los primeros
dirigentes de la Asociación de Fútbol de San Joaquín fueron Armando Mella
(padre), seguido por Armando Mella (hijo) y Roberto Álvarez, quien condujo la
asociación por doce años. En 1972 asumió la presidencia Jorge Gallegos,
consolidando el trabajo organizativo del fútbol poblacional.
En la década
de 1970, bajo la administración de la Dirección General de Deportes y
Recreación (DIGEDER), se entregaron los terrenos y se financió el cierre
perimetral donde actualmente se ubican las canchas que componen la liga
deportiva. Este hecho marcó un antes y un después, ya que permitió contar con
un espacio propio para la práctica del deporte y la realización de actividades
comunitarias.
La liga fue
fundada con el nombre de Corporación de Fútbol de San Joaquín el 3 de julio de
1979, y el 18 de marzo de 1983 recibió su personalidad jurídica bajo la
administración de Washington Magaña, presidente de la corporación deportiva en
aquellos años, quien aún se mantiene vigente como un destacado dirigente
deportivo poblacional. Su labor, junto a la de muchos otros vecinos y vecinas
como Margarita Ruiz, ha permitido que el deporte siguiera siendo un pilar
fundamental en la vida social de San Joaquín, transmitiendo valores de
compañerismo, esfuerzo y organización comunitaria a las nuevas generaciones.
Con el paso
de los años, las canchas, los clubes y las historias compartidas se
transformaron en parte esencial de la memoria colectiva de la población. El
fútbol dejó de ser solo un juego para convertirse en identidad, encuentro y
esperanza, elementos que siguen vivos en cada campeonato barrial y en cada niño
que sueña con defender los colores de su club.
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