Circos en Población San Joaquín

jueves, 14 de octubre de 2010

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El circo representa parte fundamental de la cultura humana. En los orígenes de la humanidad, la cultura corporal conformaba un todo inseparable entre arte, juego y ritual. Así, las primeras manifestaciones circenses estuvieron ligadas a acrobacias como el contorsionismo y el equilibrismo; posteriormente se incorporaron la danza, el teatro, la magia y la música, dando forma al espectáculo integral que hoy conocemos.

En Chile, la historia del circo se remonta a más de un siglo. Se sitúa aproximadamente en 1885, cuando la familia de los hermanos Pacheco llegó desde el extranjero a Valparaíso e inauguró el primer circo chileno, aunque ya desde comienzos del siglo XIX existían presentaciones ecuestres, números gimnásticos y espectáculos itinerantes.
Con el paso del tiempo surgieron grandes compañías nacionales como Las Águilas Humanas, Los Tachuela, Los Caluga, Los Farfán y otras familias circense que consolidaron una tradición transmitida de generación en generación y profundamente arraigada en la cultura popular del país.

El circo chileno ha alcanzado tal relevancia cultural que el primer sábado de septiembre fue declarado oficialmente como el Día Nacional del Circo, reconociendo su aporte artístico y social. Además, en 2025 el Circo de Tradición Familiar en Chile fue inscrito por la UNESCO como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, destacando su valor histórico, comunitario y su transmisión de saberes entre generaciones.

En la población San Joaquín, en agosto de 1966, llegó por primera vez el circo Amazona, instalándose a un costado de la Escuela 30. Era un circo humilde que realizó funciones los días 11, 12 y 13 de agosto. Posteriormente, los dirigentes vecinales solicitaron una función extraordinaria para el 19 de agosto en beneficio de la Junta Central de Vecinos.

El tesorero, señor Misael Mella, informó en una cuenta pública que la recaudación por concepto de entradas alcanzó los 8.437 escudos; una parte se destinó a la impresión de volantes de promoción y el resto ingresó a las arcas de la tesorería vecinal, contribuyendo al desarrollo comunitario.

En los sitios eriazos entre calle Dos de Abril y Mariquina donde hoy se ubica la plaza Venezuela también se instaló otra carpa, orientada a público adulto y dedicada principalmente a espectáculos musicales con artistas de la época. Entre ellos destacó Alfredo Fuentes, conocido como “Pollo” Fuentes, cuya presencia causó gran expectación, aunque muchos padres no autorizaban la asistencia de sus hijas debido al carácter adulto de las presentaciones.

Por lo general, estas carpas permanecían en la población no más de dos semanas. Algunos vecinos criticaban su instalación por la falta de seguridad en los tablones que servían de graderías. Aun así, los artistas y trabajadores que vivían en rudimentarias casas rodantes— establecían una relación cercana con la comunidad.

La llegada del circo constituía uno de los acontecimientos más importantes para la población, reuniendo a familias completas en torno a la alegría, la fantasía y el asombro. Con el paso de los años, esta hermosa tradición fue desapareciendo; la última vez que se vio nuevamente una carpa circense en San Joaquín fue alrededor del año 2000, esta vez  junto a la Escuela 30, dejando en la memoria colectiva el recuerdo de una época en que el circo era sinónimo de encuentro comunitario y celebración popular.

“Toda la información queda a libre disposición, siempre que se mencione su fuente.”

 


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Extracto del Radio Teatro Voces con Historia de la población San Joaquín
Realizado por Radio Primero de Mayo




Fuentes:
Sra. María Moreno
Macarena Vinnett
Fotos web