Personajes Populares de la Población San Joaquín

sábado, 11 de agosto de 2012

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Juan Miranda : él Mariachi 

Desde tiempos de la colonia, los personajes típicos han sido parte de la historia popular de una ciudad, comuna o población. Ya en pleno siglo XIX encontrábamos a los aguateros, quienes se encargaban de repartir este vital elemento en barriles a las familias más acaudaladas de la época, pues en aquellos años aún no existían redes de alcantarillado ni cloacas en Santiago. Cabe destacar que recién hacia el año 1900 comienza la construcción de alcantarillas en la ciudad.

Otros personajes populares fueron los lecheros, heladeros, dulceros, organilleros y vendedores de mote con huesillos, por mencionar algunos. Sin embargo, dentro de esta diversidad, existen también aquellos personajes que, sin un oficio determinado, pasan a ser celebridades populares dentro de un sector geográfico específico. Así encontramos en la población San Joaquín, desde sus comienzos, a diversas figuras que quedaron grabadas en la memoria colectiva.

Uno de ellos fue “el Viejo de las castañuelas”, quien durante la década de 1960 causaba estragos entre los niños. La particularidad de este ciudadano era que recorría la población tocando con sus dedos unos pedazos de pizarreño que imitaban el sonido de castañuelas pequeño instrumento de percusión de madera, original de España. Para muchos niños de entonces era el terror mismo, pues los padres lo utilizaban como figura para atemorizar ante alguna travesura. También se recurría al famoso personaje del folclor infantil hispano, “el viejo del saco”, que supuestamente se llevaba a los niños desobedientes que andaban solos por las calles. Con el paso del tiempo fueron apareciendo innumerables personajes que vivieron y algunos aún viven en la población. Entre ellos destacan:

El abriguito: vivía en un departamento de la calle Virginio Arias. Era un hombre de estatura mediana que siempre usaba un largo abrigo de lana, sin importar la temporada. Se decía que había sido profesor por su buen hablar y sus amplios conocimientos de historia. El alcohol lo llevó finalmente a la indigencia; la Parroquia San Mateo lo acogió por un tiempo, pero decidió volver a la calle hasta el final de sus días.

Canales: recordado por los vecinos como una persona muy solidaria. En fechas cercanas a la Navidad solía fabricar luces de colores utilizando tubos fluorescentes, iluminando de manera artesanal los pasajes del sector.

El paco Núñez: exuniformado de Carabineros que cayó en el alcoholismo y deambulaba por las calles de San Joaquín. Era conocido por una particular y extravagante apuesta que consistía en lanzar quince flatulencias en un breve lapso de tiempo, situación que provocaba risas y asombro entre quienes lo rodeaban.

La campana de fundo: apodo dado a una vecina del sector Armando Lira, recordada por su voluptuosa figura, que la convirtió en personaje comentado dentro del barrio.

La picotón: vecina que solía pedir vino diciendo simplemente: “deme un picotón”, expresión que terminó transformándose en su sobrenombre.

El Ardilla: según algunos, fue un hombre de buena posición económica, pero el consumo de drogas deterioró su salud mental. Aún hoy se le puede ver deambular por las calles de la población, convertido en una figura silenciosa del paisaje cotidiano.

El bombero: desde muy joven recorría la población imitando con su voz la sirena de un carro bomba. Cuando ocurría una emergencia o incendio, era el primero en llegar, con una toalla al cuello simulando su uniforme. Los bomberos verdaderos admiraban su entusiasmo, pese a su condición mental. Como gesto de cariño, le regalaron un casco que llevaba siempre puesto mientras caminaba por las entonces polvorientas calles de San Joaquín.

El mono loco: personaje de la década de 1980, presente en cuanto evento cultural o ensayo musical se realizaría  en el barrio. Era divertido, osado y sin límites cuando se encontraba bajo los efectos de estupefacientes, desplegando una imaginación y creatividad que lo hacían inolvidable para quienes compartieron con él.

 

El Mariachi

Dentro de estos personajes populares existe uno que, con más de seis décadas de vida, aún recorre las calles y plazas de la población San Joaquín: el inigualable “Mariachi”. Cuando está ebrio suele exclamar con voz potente:
“¡Soy el último de los Miranda!”, seguido de una contagiosa carcajada.

El Mariachi, cuyo nombre es Juan Filomeno Miranda Garrido, nació el 23 de junio de 1946 en Santiago, hijo de Marta Rebeca Garrido. Llegó a la población junto a su familia cuando tenía apenas diez años, procedente de la población Nueva Matucana. Su apodo proviene de su profunda afición por la música mexicana, sobrenombre que le otorgó un antiguo vecino.

Ingresó a la Escuela Mixta Nº 30, donde uno de sus profesores, Sergio Montecinos, le enseñó las primeras letras y despertó en él el gusto por la lectura, afición que conserva hasta hoy. Desde niño fue inquieto y travieso; solía molestar a las niñas llamadas María gritándoles “¡María guata fría!”, lo que le valió reiteradas suspensiones escolares.

La familia Miranda fue pionera en la gasfitería dentro de la población, conocida popularmente como “los guarenes”. A los doce años, Juan ya trabajaba junto a su padre desengrasando lavaplatos de concreto adheridos al suelo, en una época en que la grasa se acumulaba fácilmente en las cañerías.

Su primera gran pena de amor ocurrió a los quince años, cuando la joven de la que estaba enamorado (vecina de la calle Armando Lira)  contrajo matrimonio. Desesperado, quebró los vidrios de su propia casa, motivo por el cual recibió un severo castigo familiar.

A los dieciocho años se casó con Isabel Flores, con quien formó familia, aunque con el tiempo la relación terminó en separación definitiva. Una de sus características menos amables es que, bajo los efectos del alcohol, puede mostrarse grosero con quienes no son de su agrado; sin embargo, con sus cercanos mantiene respeto y afecto.

Hoy, el Mariachi continúa siendo uno de los personajes más reconocidos de la población San Joaquín, caminando entre calles y plazas mientras proclama su célebre frase:
“Soy el Mariachi, el último de los Miranda”.Estos personajes, lejos de ser simples anécdotas, forman parte del patrimonio inmaterial de la población San Joaquín. Representan una época, una forma de convivencia barrial y una memoria compartida construida entre pasajes, juegos infantiles, fiestas comunitarias y dificultades sociales.

Recordarlos es también reconocer la historia cotidiana de quienes, sin ocupar páginas en los libros oficiales, dieron identidad y humanidad al territorio. En sus gestos, apodos, oficios y locuras se guarda la esencia de un barrio que ha resistido el paso del tiempo gracias a la memoria de su gente.

Toda la información y fotografías queda a libre disposición, siempre que se mencione su fuente.”

 


Fuente: Juan Miranda Garrido
Foto: Gaby Sarmiento
Macarena Vinnett